miércoles, 31 de julio de 2013

Capítulo 107: Un clavo saca otro clavo.

08:00. La hora temida para las Topis entre semana, y para los estudiantes como ellas también. Las tres que iban a bachiller empezaban las clases, Mara tenía que dejar el tremendo sueño que tenía, desarroparse, dejar su cama calentita y levantarse, unas horrorosas siete horas de clase le esperaban.

-¿Qué tal ayer con Andy?-preguntaba Martina, en la puerta del colegio tras encontrarse con Cocó y Aroa.

-Genial, aunque me ha costado un montón levantarme…-confesó la mayor.

-Sí, aunque seguro que no tan bien como tú…-comentó Aroa, sonriendo.

-Oye, tú no estabas tan feliz ayer, eh… ¿qué ha pasado?-preguntó Cocó a su compañera de clase.

-Que cuente lo suyo Martina primero…

Sonó el timbre.

-Mejor lo dejamos para cuando esté Mara en el patio-dijo Cocó.

Las tres chicas se fueron para las aulas de bachiller. Martina, despistada, en otro mundo, pensando más en Zayn que en otra cosa. Cocó feliz, algo grande le estaba pasando a ella en los últimos días. Aroa, sin duda, mejor que nunca. Había habido momentos en los que había visto posible que pasara algo con Louis, pero nunca había estado más convencida. Ni un Lunes intenso, incluyendo dos horas de filosofía, podían amargarle el día. Solo pensaba en acabar cuanto antes la mañana y poder hablar con el joven al llegar a casa.

Los chicos de One Direction se levantaban, cada uno en su casa, excepto Louis, que aún seguía en casa de Liam. Precisamente, el de Doncaster se encontró con su amigo en la cocina, preparándose un batido.

-Buenos días…-le dijo, acercándose a la batidora para mirar lo que estaba preparando-. ¿Plátano y fresa?

-Buenos días. Sí.

-Hazme a mí también.

-Louis, menudas ojeras…

-Ya. A penas he dormido.

-¿Y eso? Por cierto, ¿qué coño hacías tú anoche cantando una canción de Cody?

Louis sonrojó.

-¿Yo?

-Sí, no importa que disimules, te escuché desde mi habitación.

-Nada, me gusta la canción.

-Ya…

Louis se dirigió hacia la despensa y cogió un par de bollos. Abrió uno y se lo zampó entero. Mientras, Liam le observaba.

-¿Y desde cuando escuchas tú a Simpson?-insistía.

-Me enseñó la canción Aroa.

-Ah, no importa que digas nada más…

Louis se giró y lo miró.

-¿Qué insinúas?

-Te he convencido, ¿Verdad?

-¿De qué?

-Aroa.

-Ah.

-¿Sí o no?

-Puede, no lo sé aún.

-Pues yo creo que sí.

Liam acabó de preparar el batido, cogió dos vasos y vertió el líquido en ellos. Louis se sentó en la barra americana que su amigo tenía en la cocina y Liam le pasó su vaso, sentándose al lado suyo.

-¿Qué te ha dicho el management sobre viajar a Mallorca?-le preguntó Louis.

-Que no, que tengo que esperar. ¿Y a ti qué te ha dado ahora? ¿Quieres ir?

-Aroa me ha pedido que vaya.

Liam sonrió.

-Pregúntalo tú también, igual si les metemos presión…

-Qué asco da todo esto a veces…

-Ya.

Los dos se acabaron el batido y empezaron a comer bollos.

-Y Josh puede ir… Flipante…-comentaba Louis.

-Bueno, hay que tener paciencia…

-Creo que todos sabéis la poca que tengo yo.

-No la líes.

-¿Eh?

-Louis, te conozco. No hagas una tontería ahora de la que te puedas arrepentir. Espera a que nos dejen ir y haz las cosas bien…

Louis lo miró. No entendía cómo estaba tan tranquilo, sin hacer nada salido de lo normal por ver a Mara. Suspiró.

-Está claro que no nos parecemos en nada-concluyó, levantándose de la silla. Dejó el vaso en el fregadero y se fue a vestir.

Liam se quedó pensativo.

Aroa miró su reloj. Las doce menos veinte. ¡Qué rápido se le había pasado la hora de Castellano! Tenía ganas de patio, más que nunca. Por fin podría compartir con las tres locas lo feliz que estaba tras lo de Louis. Respiró hondo, tenía que tranquilizarse, pero es que no podía remediarlo. El timbre sonó. Los alumnos fueron saliendo rápidamente de la clase. Cocó y ella fueron las últimas. Se quedaron en la puerta del aula, a la espera de que Martina saliera de la suya. Lo hizo. Entonces avanzaron hasta su puerta y seguidamente se dirigieron hacia la escalera, el punto de encuentro Topi en cada recreo. Allí estaba Mara. Las cuatro se saludaron y se sentaron cada una en su escalón de siempre.

-Bueno, empieza a contar tú Martina-dijo Aroa.

Ella suspiró. Las otras tres se miraron entre sí, extrañadas. Imaginaban con aquel suspiro que algo no había ido bien. ¿Otra vez habían jugado con su Topi?

-Venga… Cuenta-dijo Mara.

-A ver-suspiró de nuevo.-Todo muy bien, Josh monísimo conmigo… Pero yo no…

-¿Tú no qué?-preguntaba Cocó, expectante.

-No me he olvidado de Zayn.

Las chicas resoplaron. Cocó la entendía. Retorció la boca. Pensó que ahora a su amiga le quedaba mucho por pasar, como ella. Suspiró. La veía afectada, y se sintió identificada. Ella estaba así hasta hace unos días. Internamente, estaba contenta y orgullosa de sí misma, había logrado superar lo de Niall.

-Te entiendo.

-Pf…-manifestó Aroa.

-¿Y qué le has dicho a Josh?-preguntó Mara.

-Nada, él se lo ha imaginado…

-Jo, pobrecito…-comentaba Aroa.

-Ya, dímelo a mí… Me siento fatal por él.

Martina apontocó su cabeza en sus rodillas y se llevó las manos a la cara. Sus ojos enrojecieron. No quería llorar y trataba de evitarlo. Las Topis se abalanzaron a ella y la a abrazaron por la espalda.

-No te preocupes, tonti-le dijo Cocó.

-Bueno, cuenta lo tuyo Aroa, quiero olvidarme de lo mío…-le pidió Martina, que recuperó la postura inicial.

Aroa sonrió de oreja a oreja, aunque se sentía mal en ese momento por su amiga, ella estaba feliz. Le brillaban los ojos y su sonrisa era más bonita ese día.

-Uy, que cara…-comentó la mayor.

-Pues yo… 

La Topi les explicó todo lo que le pasó por la noche, desde el audio hasta la última vez que recordaba haber escuchado el trozo de canción cantada por Louis. Las demás la escuchaban sonriendo, felices por lo que le estaba pasando a su amiga.

-Joder, que mono…-comentó Martina.

-No me imaginaba que fuera así…-admitió Mara.

-Ni yo-le contestó Aroa.

-Ay tía…-y tras decirle eso, Cocó la abrazó.

Al separarse, Aroa vio cómo a su amiga se le caía una lágrima del ojo. Sonrió.

-Ay, no me hagas esto…-le dijo, y sin poder evitarlo, rompió a llorar, mientras las otras dos se reían de la situación.

Aroa y Cocó lloraban y reían a la vez. Era una sensación que pocas veces habían sentido, pero era increíble.

-Me alegro muchísimo Aroa…-le dijo finalmente la mayor, mientras se secaba las lágrimas y seguía sonriendo.

-Bueno, aún no está todo hecho…

-Pero es un gran paso, tía, que mono, que no podía dormir…-le decía Martina.

-Ya, pero…

-Ay, no seas tiquismiquis, este chico se va a olvidar de Eleanor, si no se ha olvidado ya…-opinó Mara.

El timbre sonó. El patio llegó a su fin. Todas se fueron, aunque Martina paró a Cocó.

-¿Me acompañas al baño?

-Claro…

Mara se fue para su clase y Aroa también.

Al llegar al baño, Martina no entró a ningún váter. Se quedó en la puerta. Cocó entendió que quería hablar.

-Tía, ¿cómo lo has hecho tú?

La mayor de las Topis suspiró. La abrazó fuerte.

-Marti, no hay una receta. No te voy a decir que si lo intentas puedes porque no. A mí esos consejos no me han funcionado, y dudo de que a alguien le hayan servido de algo. Tienes que mantenerte ocupada y buscar a alguien que te llene tanto o más. Yo solo me he olvidado de Niall cuando ha aparecido alguien en mi vida que me ha hecho ver que perder el tiempo pensando en cómo volver con él no es nada productivo.

Martina se extrañó. No sabía que ahora alguien había aparecido en su vida. No entendía qué quería decir con eso exactamente.

-¿Quién te lo ha hecho ver?-le preguntó.
Cocó sonrió tímidamente.

-No quiero deciros nada hasta saber si va a salir bien. Quiero ir despacio y saber si me estoy equivocando o no. Ahora no quiero prisas. Ya lo hice y mira cómo acabé…

-Bueno, pues sea quien sea, me alegro mucho…

-Seguro que te encanta.

Las dos sonrieron y volvieron a abrazarse.

-No digas nada de esto a las demás, por favor-le pidió Cocó.

-Tranquila, soy una tumba.
Sonrieron.

-Bueno, volvamos a clase…-propuso la más pequeña.

-Vale.

Antes de llegar al aula de Martina, Cocó la paró.

-Recuerda, búscate a un chico que te haga olvidar a Zayn, si él no ha sabido valorarte, es porque es tonto.


Martina sonrió. Se sentía realmente afortunada de contar con Cocó en esos momentos. Le guiñó un ojo y le agradeció su consejo.




No hay comentarios:

Publicar un comentario