miércoles, 3 de julio de 2013

Capítulo 88: Armarse de valor.

12 de Enero por la noche.

-HAPPY BIRTHDAY, ZAYYYYN <3-escribía Martina.

-Gracias guapa!

-¿Cómo va todo? Desde aquella vez no hablamos...

-Ya, es que he estado bastante liado con la banda y eso.

-Ya, pero resulta que tus compañeros sí que han tenido tiempo para sus chicas.

-Lo siento, de verdad.

-No pasa nada. Zayn, ¿me quieres?

La contestación tardó en producirse.

-No lo sé. 

-¿Y por qué estás conmigo?

-Quiero quererte, de verdad.

Martina no podía creerse lo que estaba leyendo. ¿Estaba Zayn con ella por pena? ¡Dios, que tonta era!

-¿Me estás diciendo que no te gusto realmente? 
 ¿Entonces por qué estás conmigo?

-Porque me gustas. 

-Pero eso no basta.

-Ya lo sé.

-Joder tío, estoy harta de todos vosotros. Eres igual que Josh.

-¿Perdón?

-Eso. Igualito que Josh. Solo para liarse conmigo y luego ya está. Lo que pasa es que tú encima no has sido sincero. 

-Lo siento, de verdad.

-Basta tío. Déjalo. Adiós, pásalo de puta madre en tu cumpleaños.

La chica tiró el móvil al suelo, provocando que la pantalla se rompiera, y después se dejó caer en la cama, llorando. Lloraba de rabia, de impotencia por la decepción que sentía, pero sobre todo, porque sentía que era la única a la que le pasaban esas cosas. Allí, tras sollozar durante un buen rato, se quedó dormida.

Al día siguiente, contó todo a las chicas, a las que no le vino grande la noticia, ya que se veía venir. Apoyaron a su Topi cuando más lo necesitó, a pesar de que aquello estaba siendo bastante difícil para ella. Sentía que era la única a la que las cosas le salían mal. Las demás habían empezado a salir con alguno de los cinco y no se habían llevado decepciones, ya que eran tal y como esperaban, pero ella no. Zayn no era como Martina creía, o al menos con ella.

A mediados de mes, Josh se enteró de la noticia.

-Tranquilo, lo voy superando...

-Espero que ahora tengas más suerte.

-Digo yo que algún día me tocará algo bueno.

-Oye, que me has ofendido...

-Es la verdad. Pero tranquilo. Es que tú al menos fuiste sincero, pero Zayn...

-Que sepas que ha estado raro durante estos días, y que no nos lo ha dicho hasta hoy. 

-No me importa nada de él ahora.

-Bueno, mejor te dejo con tus cosas que te veo alterada...

-No es verdad, estoy superándolo.

-Ya, también te habías olvidado de él cuando nos liamos la primera vez y mira luego...

-Ay, Josh, no me conoces. Déjame.

-No te conoceré mucho, pero lo suficiente como para saber que lo estás pasando mal.

-Bueno, ¿y qué más te da? Es mi vida, no la tuya.

-Ya, pero somos amigos, ¿no? Me preocupo por ti.

-Que vale, que ya está.

Martina volvió a estar cabreada. Hasta entonces había dejado un poco aparcado el tema de Zayn, pero ese día, después de hablar con Josh, empezó a darle vueltas. Que majo, se preocupaba por ella... ¡Pero le ponía muy nerviosa! Ese chico pensaba que lo sabía todo acerca de ella y no era así. Leyó de nuevo la conversación. ¿Zayn raro en los últimos días? ¿Le habrá afectado tanto como a ella? ¿Lo llevará en silencio como ella? Porque, aunque a veces dijese a las Topis que ya lo estaba superando, lo cierto era que Zayn seguía ahí muy presente, y de alguna manera aquello se lo tenía guardado. Después de mucho pensar, concluyó ella solita que debía seguir como hasta ese día: dejando a Zayn a un lado, centrándose en sus amigas, en los estudios, y sobre todo, hacer como si la conversación que acababa de tener con Josh no hubiera existido nunca.

Viernes 17 de Enero. A las 17:21. Ese día los chicos tenían libre, y Louis aprovechó para pasar el día con Eleanor y tal vez, buscar el momento adecuado para hablar de lo que le estaba pasando. Había decidido llevarla a un restaurante a comer, y en ese momento, por la tarde, estaban en casa ya, acurrucados en el sofá, viendo por la ventana como caía la lluvia. Estaban en silencio. Ambos notaron ese día que las cosas no eran como antes, sobre todo por la parte de él. Eleanor lo notó un poco más frío, más distante, pero pensaba que era por los conciertos, que muchas veces agobiaban a su novio. Louis se sentía mal. Estaba allí con su novia pensando en otra chica. La lluvia le hacía recordar Mallorca y a Aroa, ya que seguramente ahora podría estar con ella paseando por la orilla de la playa, sintiendo el olor del mar y la brisa en la cara. 

-Louis, te veo muy pensativo. Estás raro.

-¿Yo? 

-Sí.

El chico notó que Eleanor estaba hablando en serio. De repente, empezó a ponerse nervioso.

-Cariño, te estás tocando mucho la nariz y ya sabes que cuando haces eso es porque estás nervioso. ¿Qué pasa?

Louis dejó de tocarse la nariz al darse cuenta. No sabía por dónde empezar.

-Estoy confundido.

-¿De qué me hablas? 

-Con mi vida.

-¿Por? ¿La banda? 

-No es eso.

-¿Entonces? ¿Lo nuestro?

-Puede...

-Louis, no me marees, ¿qué ocurre? Al grano...

El chico se dio cuenta de que Eleanor empezaba a ponerse nerviosa. Se separó de ella, le cogió de las manos y la miró a los ojos, a pesar de que aquello le estaba costando muchísimo.

-Vale. A ver como te digo esto.

-Joder Louis, no sigas.

La chica le soltó las manos al chico y agachó la mirada. Louis no sabía si estaba empezando a llorar.

-Eleanor estoy así porque estoy preocupado. 

-¿Preocupado de qué?

-Creo que no quiero seguir contigo.

Louis, que ya vió que la chica tenía los ojos un poco rojos, vio que ahora los tenía muy humedecidos y que intentaba contenerse. La cogió y la abrazó. La seguía queriendo y el abrazo fue de lo más sentido. 

-No quiero verte así.

-Es que esto ya me lo imaginaba, pero no me puedo creer que haya pasado.

-Lo siento, te lo juro. 

-No me hagas esto Louis, no quiero. 

-Pero es que creo que es lo mejor.

-Pero, ¿por qué ahora? Es por alguna de ellas, ¿verdad?

-¿De quién?

-Las To... las To...

-Topis.

-Eso, perdona...

-Puede. 

Eleanor cerró los ojos y suspiró. Entonces las lágrimas empezaron a caerle por el rostro. Louis le secaba las lágrimas mientras se disculpaba.

-Aroa, seguro.

-Sí...

-¡Y tú me decías que no!

-Es que no pensaba que me enamoraría de ella...

Entonces Eleanor se secó las lágrimas brutamente y empezó a cabrearse.

-¿Estás enamorado de ella?

-Bueno, no lo sé, creo que no, pero me gusta mucho.

-No puedo creerlo. Una persona no te gusta de un día para otro Louis, y tú me estás diciendo hoy, así de repente, por primera vez, que estás enamorado de Aroa, la que se suponía, hasta hace unos minutos, que era tu mejor amiga, a la que veías una colega, o eso es lo que me has hecho creer. No sabía que eras así.

-Te pediría una y mil veces perdón, pero sé que ahora estáras enfadada conmigo, y te entiendo, pero no quería precipitarme en decírtelo, necesitaba estar con ella y ver si me gustaba de verdad o no.

-Vete.

-¿Qué?

-Que te vayas.

-¿Dónde quieres que me vaya?

-Me da igual, no quiero verte. Sé que la casa es de los dos, pero no quiero estar contigo ahora, no puedo verte. Será mejor que te vayas y que en unos días, cuando esté mejor y vuelvas a tener vacaciones después de tus estúpidos conciertos, los que han provocado que seas famoso, los que han hecho que conozcas a esa tía y los que han hecho que tú y yo hoy estemos así... vuelvas, pero antes quiero estar sola. 

-Vale.

Louis se levantó del sofá y se quedó mirando a Eleanor, que estaba sentada y mirando al suelo. La joven, al darse cuenta de que la miraba, levantó la mirada. El chico no podía deducir si estaba enfadada, decepcionada, triste, o una mezcla de todo. Se volvió a disculpar y subió al piso de arriba. Recogería las cosas necesarias para pasar unos días fuera, y se iría. Sin saber porque, mientras hacía la mochila, empezó a llorar. No era una persona que llorara con facilidad, es más, hacía muchísimo tiempo que no lo hacía, pero en ese momento lo único que podía hacer era eso. Sabía que no había hecho las cosas como debía, y quizás, aunque no quisiera nunca reconocerlo a nadie, sabía que se había equivocado, y que había metido la pata con la chica a la que había amado durante varios años, y a la que aún quería mucho. Se sentía decepcionado consigo mismo.







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