Levantarse así daba gusto. Mara cogió su mochila y se fue para el colegio encantada, con una sonrisa reluciente.
Mientras, en la casa de su chico, alguien decidió abrirse un poco.
-Por fin Louis... Pues no sé qué decirte...
El mayor suspiró. Se tocó el pelo, el cual estaba un poco revoloteado ese día, y tapó su rostro con las manos.
-¿Quieres un consejo?
-Hombre, te lo he contado todo por algo...
-Johnny Depp dijo una vez que cuando amas a dos personas, tienes que elegir la segunda, porque si realmente amaras a la primera no te hubieras enamorado de la segunda.
Louis se quedó pensativo. Realmente estaba echo un lío.
-No puedo creerme que estés así-dijo Liam.
-¿Por?
-Porque eres Louis, pensaba que estas cosas no te afectaban... Aunque ahora lo entiendo todo.
Louis se quedó extrañado.
-Aunque quieras aparentar que no sientes nada y que tú eres un hombre y no te van las ñoñerías y todo eso, tú eres el primero que eres sentimental.
Louis sonrió. Liam también.
-Venga, vamos a echarnos un FIFA, que te veo con ganas.
-¡Me pido el Barça!
-¡Cabrón!
Las Topis estaban en el patio aquel Jueves. Mara acababa de contarles todo sobre la visita de Andy.
-¿Cómo? No puede seeeeeeeeeeeeeeeeeeer...-gritó Aroa.
-Sabes que mamá no te dejará-interrumpió Cocó.
-Ya he hablado con ella.
-¿Y? ¿Qué te ha dicho?-preguntaba nerviosa Aroa.
-Que se lo pensará...
-Aroa, no te hagas ilusiones, no vendrá a casa un chico como él...
-¿Cómo es según tú?-preguntó un poco molesta la hermana pequeña.
-Fiestero, golfo... ¿Sigo?
-No es así.
-Ah, ¿y cómo es? Dímelo tú que le conoces tanto...
-Chicas, a ver, calmaos...-interrumpía Martina.
-No le conozco, pero sé cómo es Liam y no creo que Andy sea así.
-Adelante, convence a mamá, esto podría ser muy gracioso.
-No entiendo porque te molesta que venga Andy.
-Es que no va a venir... Y me molesta porque sí, porque no me gusta ese chico.
-Pero si está tremendo...-interrumpió Aroa.
Al ver la cara de la mayor de las Topis bajó la mirada y se disculpó.
-Será mejor que me vaya, tengo que estudiar para Mates.
-¡Suerte Topi!-exclamó Martina.
-¡Suerte Payne!-gritó Aroa, mientras Mara se alejaba de ellas.
-Y tú, estás volviendo a pagar tus problemas con tu hermana y no deberías hacerlo-le dijo Martina.
Cocó le dedicó una mirada desafiante.
-No me quiero meter en esto, pero creo que deberías olvidarte ya de una maldita vez de Niall y buscarte a otro chico, es lo mejor.
-¿Y qué te crees? ¿Que no lo intento?
-Marti, no tenemos que hablarle de él. Cambiemos de tema mejor...
-Vale. Ah, por cierto, anoche hablé con Josh.
Cocó y Aroa se miraron entre ellas. Sonrieron con cara de pícaras y miraron a su amiga de manera seductora.
-¡Josh pivón!-exclamó Aroa.
-Te veo muy sueltecita... ¿Has hablado ya con Louis?
Las dos Topis pudieron intuir que sí tras ver cómo le cambió el rostro a su amiga, que se mordía el labio y miraba hacia arriba para evitar ponerse a llorar.
-Hey, ¿Qué pasa?-le preguntaba Martina.
-Nena...
Aroa suspiró. Entonces, sacó el móvil de, bolsillo de su pantalón y les enseñó la conversación con Louis. Las dos Topis no podían creer lo que leían.
-Este chico es imbécil...-comentó Martina.
Aroa se levantó del escalón donde estaba sentada y se fue corriendo al baño. Cocó iba a seguirla, pero Martina la detuvo.
-Déjala sola...
-No me lo puedo creer.
-Ni yo... ¿De qué va?
-Yo estaba convencida de que saldría todo bien, hasta se lo dije a Aroa... Ahora me siento culpable.
-¡Qué va! Aquí el único que tiene la culpa es él, bueno, y la retrasada de Eleanor.
-Marti, no hables así de ella. No la conocemos. Además, seguro que ella lo estará pasando también fatal...
Cocó volvió a mirar el WhatsApp de su amiga.
-Tía, mira esto...
Le enseñó un mensaje que aparentemente Aroa no había visto aún. Martina se quedó sorprendida.
-¿Pero estos dos aún hablan?
-No sé, parece que sí...
En ese momento Aroa volvió. Las dos Topis bloquearon el móvil, disimulando como mejor pudieron. Su amiga tenía los ojos hinchados y rojos. Cocó y Martina se levantaron y la abrazaron.
-Ya verás como al final todo sale bien-le dijo Cocó.
-Este fin de semana viene Andy, este te lo cura todo-bromeó Martina.
Al menos ese comentario hizo reír a Aroa, que poco a poco se fue tranquilizando. El timbre sonó. Fin del patio. Últimamente aquella media hora daba mucho de sí.
En Londres, Harry acababa de levantarse. Le dolía la cabeza, seguramente a causa de las siete cervezas que se tomó la noche anterior. Miró el despertador, y al comprobar que ya eran las doce y media, decidió levantarse. Se sentía pesado. La cabeza le daba mil vueltas. Intentó recordar qué hizo anoche, pero no podía. Cogió su móvil y echó una ojeada a sus WhatsApps. Qué simpáticos sus compañeros, que se mofaban de lo borracho que iba anoche. Finalmente, Niall le convenció para que se fuera con Josh, Sandy y él a Nandos, pero la cosa acabó en un pub cerca de la casa del batería, y hasta ahí podía recordar. La sorpresa y el posterior arrepentimiento de haberse atiborrado a cervezas la noche anterior, vino cuando vio que, seguramente a causa de su estado de embriaguez, había hablado a Aroa. Cerró los ojos y empezó a golpearse contra la pared.
-¡Eres un estúpido Harry!-se decía a sí mismo.

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