Liam no daba crédito a lo que su mejor amigo le había contado. ¿Tanto le había afectado a Mara para que se fuera a Mallorca ya?
-Pues no le hará tanta ilusión estar conmigo si se ha ido ya...-le decía Liam.
Además de ellos dos, también estaba Louis, aunque este último estaba más pendiente del partido de fútbol que de su amigo. De vez en cuando también pensaba en lo que estaría haciendo Aroa con Harry.
-No digas eso, estaba muy enfadada, por eso se ha ido...
-Pues no lo entiendo, a ver, sí, lo he hecho mal, pero no soy perfecto y creo que después de haberme disculpado y eso debería haberse quedado para que habláramos.
-Me ha dicho que estaba agobiada y que no le apetecía estar contigo.
-No la entiendo...
Andy no sabía qué más decirle a su amigo. Sabía que no podía pronunciarse mucho porque corría el riesgo de que Liam pensara que estaba a favor de Mara. Realmente aquel tema solo le importaba porque le afectaba a su amigo, pero ni se había molestado en pensar sobre quien tenía razón y quien no.
-¿Y entonces Aroa y Harry?-preguntó Liam.
Aquello sí que lo escuchó Louis. Apartó la vista del televisor y atendió a los otros dos, interesado en la información que le podría facilitar Andy.
-Ni idea, según me dijo Mara iban a volver a casa...
-Pues aquí no están...-comentó Louis.
-Pues no sé...
Louis miró el móvil para ver si Aroa le había dicho algo, pero no.
-Bueno ya aparecerán...-dio Andy, un tanto pícaro.
Louis, que había vuelto a poner la vista en la tele, se giró hacia él tras su comentario.
-¿Insinúas algo?
-¿Yo? ¿No? A ver si eres tú el que se piensa algo...
-Eh, el tema no va sobre ellos, sino sobre Mara...-interrumpió Liam, al ver que la tensión aumentaba con cada comentario.
El mayor entonces volvió a mirar el partido, pero desde aquel comentario de Andy, no logró evitar pensar en Aroa y Harry.
Precisamente aquellos dos, habían acabado de merendar.
-Muy rico todo... ¡A esta invito yo!-le dijo Aroa.
Harry se dirigió a la barra, pero la chica se le adelantó y consiguió pagar antes que él. Después de varias quejas del joven, se volvieron a sentar en la mesa.
-Deberíamos volver...-comentó la chica.
-¿Ya? Qué hemos estado, ¿una hora?
-Pero deben estar preocupados, no les hemos dicho que estaríamos fuera...
-Tranquila, el partido dura dos horas...-le contestó Harry, guiñándole un ojo.
El chico le cogió la mano a Aroa y empezó a acariciársela. Ella no sabía qué hacer en ese momento. ¿Debía apartarle la mano o no? Solo era darse la mano con él, ¿no? De repente, una joven adolescente se acercó a la pareja.
-¿Harry Styles? ¡Oh, dios mío!
Ambos se giraron, alertados tras los gritos de la chica. Harry dejó la mano de Aroa sobre la mesa, apartando la suya, se levantó y abrazó a la chica para que no armara más jaleo del que ya había provocado. Por suerte, no había más gente de su edad en la cafetería. Finalmente, consiguió que la joven se fuera satisfecha, no era para menos, ir a una cafetería con tu padre y conseguir un abrazo, un autógrafo y una foto con Harry no pasaba todos los días.
-Uf, menos mal que se ha ido...-comentó Harry.
Aroa sonrió tranquilizándose. Aquella chica le alteró bastante.
-¿A dónde vamos ahora?
-No tengo ni idea... Pero deberíamos irnos rápido antes de que se extienda la noticia de que estoy por aquí...
Los dos se levantaron y salieron de la cafetería. Subieron al coche y Harry arrancó. Aroa miró su móvil, Louis no se había preocupado por ella, aun sabiendo que estaba con Harry. Le pareció mal. Tan solo un mensaje preocupándose por dónde estaba era lo que esperaba, pero ni eso.
-¿Te han llevado a visitar Londres?-le preguntó entonces Harry.
-No...
-Me hubiera gustado llevarte, pero no creo que sea buena idea...
-Ya...
-Pero creo que me sé de un sitio donde puede parecerse a visitar Londres...
Aroa sonrió, pero no podía evitar echar de menos a Louis. Realmente lo que le apetecía a ella era volver a casa de Liam. Eso sí, tenía curiosidad por saber a dónde se le había ocurrido llevarla Harry.
Mucho más alto que ellos, Mara subida al avión. Miraba una revista, pero verdaderamente solo pensaba en si estaba bien lo que había hecho o si se había equivocado. Estaba a punto de aterrizar sobre Mallorca y no había parado en todo momento de pensar en Liam y en todo lo que había pasado. Seguía enfadada. Se preguntaba cómo estaría el chico. Se había planteado muchas veces antes de subir al avión si quedarse en Londres sería mejor que dejar allí a Aroa y sobre todo a su novio, pero aquello que le había hecho Liam le había molestado lo suficiente como para tomar la decisión de acabar con aquel viaje. El avión empezó a descender bastante rápido, tanto que ella no se dio cuenta de que había aterrizado hasta que sintió los saltitos que tanto le gustaba sentir en cada viaje. Pero aquellos saltitos al tocar el suelo, no le sabían tan bien como en otras ocasiones. Estaba mal y muy pocas cosas podrían hacer que se sintiera bien.
Harry aparcó en un parking. Aroa había conseguido saber a dónde iban cuando en un cartel pudo leer que aquello era un museo.
-¿De qué es el museo?-le preguntaba ella, mientras cogían el ascensor que les llevaría a la primera planta.
Aquel ascensor sin duda no le supo tan bien como el de casa de Louis. Al llegar, Harry le contestó.
-Son maquetas sobre todos los sitios importantes de Londres, digamos que es como si fuera una representación de las cosas que la gente suele ir a visitar.
Aroa sonrió. Todo un detallazo de Harry... El chico era realmente detallista. El museo tenía además un ambiente bastante romántico, o eso al menos fue lo que pensó ella. ¿Sería así realmente o era ella que se lo imaginaba porque estaba con Harry Styles? El joven la sorprendió. Se había ocupado de recorrer junto a ella todas las maquetas e irle explicando cada detalle sobre cada una de ellas. No era mucho de museos, pero la verdad es que con Harry al lado todo le gustaba, hasta un aburrido museo de maquetas.
-¿Te ha gustado Londres?
-Sí, es muy bonito... No pensaba que lo sería tanto.
-Pues en persona lo es aún más.
-Me imagino...
Las tripas de Aroa se pronunciaron, su estómago necesitaba comida. Harry las escuchó y rió. La chica sonrojó.
-Mis tripas...
-¿Quieres que cenemos ya?
-No, tranquilo, puedo esperar hasta que lleguemos a casa de Liam.
-Tengo una idea, vamos allí después de cenar en un restaurante londinense que hay cerca de aquí que está riquísimo, te lo juro.
-Pero...
-Eh, no digas nada, tienes hambre y la casa de Liam está a una hora y pico de aquí. Estamos en el restaurante en diez minutos, ya verás, te encantará.
Antes de que la chica pudiera decir algo más, Harry la cogió de la mano hasta que volvieron a subir al ascensor. La joven miró de nuevo el móvil y otra vez comprobó que a Louis no le importaba mucho donde estuviera ella. Se alegró de que Harry la fuera a invitar a cenar...
-¿Crees que a tu novio le importará que cenemos juntos?
-No creo, no me ha llamado en toda la tarde...-le contestó ella, metiéndose el móvil en el bolsillo trasero de sus vaqueros.
-Al fin y al cabo solo somos amigos...
-Por eso, no creo que se preocupe...
-Aunque yo si fuera él, no me separaría de ti ni un segundo, una chica tan guapa no permitiría que se fuera con ningún chico...-le dijo, apartando la vista de la carretera y mirándola fijamente a los ojos, sonriendo y dejando ver sus hoyitos de nuevo.
-Y más un chico como Harry Styles...-bromeó ella.
-Oye, que yo lo decía en serio... Si fueras mi novia no sería capaz de despegarme de ti...
-No creo...
-Yo sí que lo sé seguro.
-Eso lo dices ahora como me lo decía antes Louis, pero...
-Te aseguro que no, eres más interesante que un simple partido de fútbol. Yo te sabría valorar como te mereces.
Aroa apartó la vista del chico. Además de avergonzada, no supo cómo interpretar aquellas palabras. Tragó saliva y miró al horizonte pensativa. No sabía qué pensar sobre lo que le había hecho Louis ni sobre lo que le acababa de decir Harry. Su cabeza estaba hecha un lío.


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