-Aroa, Louis está durmiendo en una de las habitaciones-dijo Liam.
Ella no supo qué decirle. ¿Qué hacía? Mara notó que su amiga estaba incómoda, además ella quería algo de intimidad.
-Liam dile cuál es su habitación y que se vaya a descansar...
-Sí, será lo mejor-añadió la mayor.
-Mira, cruzas estos dos pasillos, te encuentras la escalera y mira las cinco habitaciones que hay. Una es la mía, ya la verás con un cartel con mi nombre, y excepto en la que está Louis, puedes elegir la que quieras. Aunque bueno, si quieres dormir con él, yo no soy nadie para impedírtelo...-le explicó Liam, sonriendo en todo momento. Se notaba lo feliz que estaba.
-Vale, gracias.
-¿Quieres que te acompañe?
-No Mara, tú quédate aquí con Liam-le contestó, dedicándole una mirada cómplice.
La chica se fue, dejando solos a la pareja de jóvenes tumbados en el sofá.
-Bueno, ¿y dónde tienes aquí el yacuzzi?-le preguntó ella, sonriendo.
Mientras, Aroa cruzaba los dos pasillos que le había dicho Liam y ahora subía las escaleras. La casa era bastante grande. Y Louis durmiendo... Se cagó en todo. Quería verle, pero tendría que esperar hasta el día siguiente. Todos los nervios y las prisas para nada, para tener que esperar un día más. Debería haberle avisado y ahora estaría con él. Al subir la escalera, se encontró con un pasillo en horizontal. Una habitación en frente suya. Elegiría esa. Aunque estaba demasiado a la vista... Le gustaban las habitaciones más escondidas, le parecían más acogedoras. Pensó en cuál estaría Louis. Ojalá se encontrara con él cuando entrara en una de esas habitaciones... Al menos podría verlo durmiendo. Decidió irse a la derecha, donde había otras dos habitaciones. Imaginó que si había séis, a la izquierda del pasillo estarían las otras tres que faltaban. La de Liam estaría a la izquierda, pues no se encontró con ningún cartel con el nombre. Si la pareja iba a estar a la izquierda, decidió cogerse una que estuviera lo más alejada, por eso abrió la puerta poco a poco del dormitorio que estaba más a la derecha. Cogió su maleta, y después de arrastrarla hasta dentro, cerró la puerta poco a poco de nuevo. La habitación era enorme. Estaba bastante oscura y lo único que pudo ver con claridad fue una ventana enorme en frente de la entrada, que prácticamente cubría la pared entera. La cama estaba a la izquierda. Era enorme. Por lo poco que podía ver no estaba muy bien hecha. A la derecha de la habitación, un baño. A lado de donde estaba ella, a la izquierda de la puerta, un tocador bastante cuco que le recordó al que tenía ella en su habitación. Se fue para el baño, cerrando la puerta. Se quitó la ropa, abrió su maleta y tras buscar unos minutos, encontró su pijama. Se lo puso y salió del baño. Entonces fue cuando encendió la luz de la habitación. Pegó un salto cuando se dio cuenta de que dentro de aquella cama enorme estaba Louis. ¡Justamente! ¿Y ahora qué hacía? Por lo pronto, apagó la luz de nuevo y seguidamente se acercó a la cama, donde estaba él, dormido. No roncaba y podía ver la cara de angelito que tenía mientras dormía. Sonrió y se mordió el labio inferior. Sonrió. Allí lo tenía. Le empezó a acariciar suavemente el pelo. Lo tenía bastante desaliñado, pero le quedaba estupendamente. Estaba totalmente cubierto con el edredón y notó lo calentito que estaba. Allí, arrodillada junto a la cama donde dormía Louis, podría haberse quedado toda la vida.
Mientras, Liam y Mara miraban una película juntos. Acurrucados en el sofá, de vez en cuando interrumpían la película besándose. Mara cogió de la mano de su chico el mando de la tele y la apagó.
-Me aburría la peli...-dijo.
Cogió a su chico y lo besó apasionadamente.
-Te he echado tanto de menos...-le decía.
-Y yo a ti cariño.
Se quitaron de encima la manta que los cubría, entre los dos ya se daban bastante calor. Allí, iluminados tan solo por la chimenea, no paraban de dedicarse el uno al otro. Estaban felices. Los dos sabían que había valido la pena esperar un mes para verse. Aquello lo curaba todo.
-Te odio, iba a ser una sorpresa y me has descubierto...-le dijo ella.
-Es que eres tonta...
-Tú si que lo eres...
Y volvieron a besarse. Estaban juntos otra vez y eso es lo que les importaba en ese momento. De repente, Mara se levantó del sofá. Vio que era bastante amplio. Sin que Liam lo esperara, su novia dio un brinco sobre él y lo miró a los ojos. Se inclinó sobre él, sus bocas se acercaron y él dio el último paso para que se besaran. Un beso ardiente. A él le recordó al de la tienda de campaña aquel fin de semana en Mallorca. Enseguida, llevando la iniciativa, Mara alcanzó con sus besos el cuello de su chico, mientras introducía sus manos por la camiseta de Liam.
-No me importa que no tengas yacuzzi-le susurró al oído.
Millones de escalofríos recorrieron el cuerpo de ambos.
-Hay más gente en la casa, Mara...-le comentó él en voz baja.
-Eso ahora no me importa.
-Pero...
-Por favor, cariño.
Liam no pudo resistirse a la sonrisa de su chica. La amaba. Los labios del chico empezaron a recorrer todo el cuerpo de Mara, que poco a poco se fue quitando la ropa hasta quedarse totalmente desnuda. Los besos aumentaban. Esa vez en la boca, cortos, constantes. Liam no podía parar, la deseaba. Se deseaban. El chico sintió cómo su chica le quitó la camiseta rápidamente, mientras no paraba de darle besos por su abdomen. A continuación, sintió también cómo el botón de su pantalón se desabrochó y escuchó cómo la cremallera se abrió. Millones de besos de su chica. Tenía calor en pleno Febrero en Londres. Más besos. Ambos se dejaron llevar. Cayeron el uno sobre el otro, desnudos. Se entrelazaron tumbados sobre el sofá. Suspiraron. Se aman como nunca.
En el piso de arriba, Aroa sintió cómo se estaba quedando dormida. No tenía las ganas suficientes de levantarse del suelo e irse a otra habitación a dormir. Estaba cansada, y junto a Louis se sentía realmente bien, sintiéndole cerca, pudiendo oler su perfume. Puso sus brazos sobre la cama y apoyó su cabeza en ellos. Allí, Louis en la cama, y ella al lado de él, sentada en el suelo con los brazos y la cabeza en la cama, rozando con los brazos del chico, dormían. Soñaban. Quizás el uno con el otro.
Las cuatro de la mañana cuando Aroa se despertó. Le dolía el cuello. Seguía cansada, pero no podía dormirse de nuevo. Pensó que en ese momento debía irse a otra habitación. Se levantó, quedándose con las ganas de dormir junto a Louis. Se fue al baño a recoger su maleta. Al salir con ella, vio un sobre bastante bonito sobre una de las dos mesillas del dormitorio. Era rojo. Bastante vistoso. ¿Y eso que pintaba allí? Era bastante grande. Se acercó hasta la mesita y lo cogió, después de comprobar que Louis seguía perfectamente dormido. ¿Lo abría? No ponía nombre. Se quedó parada. ¿Estaba loca? No era suyo y no tenía derecho a abrirlo. Ella no era una cotilla. Intuyó que seguramente se lo habrían regalado a Louis. Pero estaba cerrado... ¿Lo regalaría Louis a alguien? Estaba hecha un lío. Pensó que lo mejor era irse de esa habitación antes de que encontrara algo más que la confundiera más de lo que estaba. Dejó el sobre donde estaba y poco a poco se fue para la puerta. Antes de que pudiera abrirla, unos brazos cogiéndola por la cintura le sorprendieron. Sintió un cosquilleo interno. Su corazón paró de latir. Se giró, y antes de que pudiera hacer algo más, un beso largo y apasionado hizo sorprenderla de nuevo. Era Louis. Abrió los ojos mientras la besaba. Era él. No podía creerlo. Se dejó llevar, dejándose besar por el joven. Al separarse, ambos sonrieron. Él le acariciaba la mejilla con sus manos. Ella no paraba de sonreír. No esperaba que Louis la recibiera así.
-¿Y tú qué haces invadiendo mi cama?
Ella sonrió aún más. Louis dejó de acariciarle la mejilla y la cogió de las manos, entrelazando las suyas con las de ella.
-No me he metido, eh...
-Ya.
-¿Cuándo te has dado cuenta?
-Cuando te has levantado.
-¿No me habías visto antes?
-No.
Sonrieron. ¿Lo besaba? Tenía miedo. No tenía la misma confianza con él que antes. También estaba Eleanor en medio de todo aquello. Pero lo que no sabía ella era que la ex novia de Louis había desaparecido de su mente desde que la había visto apontocada sobre la cama junto a él.
-Quería darte una sorpresa... Pero veo que al final me la has dado tú.
-No pensaba nunca que vendrías a verme.
-Como tú no venías... Te he venido yo a ver.
Él sonrió. Aroa se dejó de tonterías y lo besó. Louis le correspondió. Hacía tiempo que no se besaba así con una chica.
-Si lo llego a saber te recibo con el pelo para arriba...-le dijo él, guiñándole un ojo y sonriéndole.
-La próxima vez te aviso.
-Ah, que piensas venir más veces...
-Si tú me dejas...
-Vale, pero la próxima en mi casa.
Ambos sonrieron. Aroa no podía creer que aquel chico estuviera tan bien con ella. Los dos se sentaron sobre la cama, en el lado donde minutos antes Louis dormía.
-Por cierto, ¿qué haces cotilleando tú en mi mesita de noche?
Aroa sonrojó. Louis la abrazó cariñosamente para que se le fuera la timidez.
-Lo siento.
Él rió. Le volvió a acariciar la mejilla y se acercó a ella, pegando sus labios prácticamente con los de ella. Se miraron a los ojos. Aroa había esperado ese momento tanto... Un pico. Louis la abrazó rodeándola con fuerza, sintiendo a Aroa como si fuera suya. Se apretaron con fuerza el uno contra el otro, sintiéndose como nunca. Sus labios volvieron a acercarse lentamente, uniéndose de nuevo. Un beso pasional, intenso, sensual, un poco diferente a los otros, transformándose en algo más sexual. Sus lenguas se peleaban por imponerse. Louis la cogía de la barbilla, no quería que se escapara. El chico tumbó delicadamente pero con ganas a Aroa sobre la cama, sin parar de besarla. Ella no sabía cómo actuar, solo se dejaba llevar. Nunca había sentido lo que estaba sintiendo en ese momento.
-¿Me quito la camiseta?-le dijo él.
Ella, un poco asustada, no supo qué contestarle. Louis vio cómo Aroa no parecía estar muy segura de ello. Pero él quería. Quería desprenderse de la tensión acumulada durante ese mes inmerso de dudas. Mirándose a los ojos, entendieron que no era el momento, al menos ella no lo creía así. Louis se separó de ella y la levantó de la cama. La cogió en brazos, y la dejó sentada a un costado de esta. Abrió totalmente la cama, dejando el edredón a los pies de la cama. Aroa se tumbó en el lado que había estado vacío durante la noche y Louis la arropó. Ella sonrió. El joven la hizo sentirse especial.
-¿No te metes en la cama?-le preguntó ella.
Louis no lo había hecho por miedo a que ella no quisiera, pero ahora que ella le había invitado a hacerlo, no dudaría en dormir con ella. Antes, se levantó y se dirigió a la mesita donde estaba el sobre grande rojo. Lo cogió y volvió a su lado de la cama.
-Es para ti.
Aroa se sorprendió. Sonrió. No se lo esperaba en absoluto.
-¿Para mí?
-Sí. Va, ábrelo-le dijo él, impaciente.
La joven cogió el sobre y lo abrió delicadamente con la intención de estropear lo menos posible aquel sobre tan mono. Parecía haber fotos. Las sacó. Tres fotos. En ellas, Louis posando con un precioso jersey coral. Estaba guapísimo.
-Conseguí que me dejaran el pelo para arriba, y antes de que salieran en la revista, quería que las tuvieras tú.
Aroa, ante la atenta mirada dulce de Louis, que no le había quitado ojo desde la primera vez que la había visto esa noche, sonrió. Era el Louis que miles de veces se había imaginado. Incluso mejor.
-Estás realmente guapo. Ya te lo he dicho muchas veces, pero eres guapísimo.
-Tú también lo eres.
Pero no tanto como él, pensó ella. Estaba emocionada, pero no quiso que él lo viera, así que se tragó todo lo que sentía, respiró hondo y guardó las tres fotos en el sobre.
-¿Entonces te han gustado?
-Mucho. Gracias Louis, en serio. No me lo esperaba...
Él sonrió satisfecho.
-Pero que sepas que siempre detrás de las fotos se suele poner algo...
Él no estaba acostumbrado a hacer ese tipo de cosas, o ese tipo de ñoñeces, como él solía decir. Le cogió el sobre a Aroa de las manos, después cogió un bolígrafo de la otra mesita de la habitación y escribió algo sobre una de las fotos. Se la dio a Aroa.
-¿Quieres?-leyó ella, extrañada.
-Espera.
Louis cogió la segunda foto y escribió algo más, después se la entregó a ella.
-Salir-leyó la chica.
Y por último, cogió la otra foto. Escribió otra palabra y le dio la fotografía a Aroa.
-"Conmigo?"
Aroa lo miró a los ojos. Él hizo lo mismo. Louis estaba algo avergonzado. No había hecho algo igual nunca.
-¿No te falta un "esta noche" o "mañana a pasear" ni nada?-le preguntó ella.
-No. Es un "quieres salir conmigo" en forma de pregunta.
Aroa, sin pensarlo y sin dejar que miles de escalofríos recorrieran su cuerpo, se abalanzó sobre Louis y lo besó. Sonrió.
-Me imagino que eso es un no...
-Eso es un claro que sí-le aclaró ella.

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