Cocó no conseguía localizar a Martina. Su móvil parecía estar apagado. Supuso que sería porque se le habría gastado la batería y su amiga no se había dado cuenta. ¿Dormiría ya? Eran las 00:00 y al día siguiente tenían colegio, así que supuso que la Topi había querido descansar bien. Si era así, la envidiaba. Ella no pegaba ojo. Solía dormir tarde porque le apetecía, pero esa noche intentaba dormir para olvidarse de todos los problemas, pero le resultaba imposible. No sabía qué hacer. Niall, por un lado, totalmente olvidado, o casi. Andy y la intriga de aquello, por otro. La conclusión que sacaba de todo aquello era que no tenía a nadie. Como Martina. Menos mal que a ella le estaba pasando también. Aunque no se alegraba de que las cosas le fueran mal, al menos pensaba que no estaba sola en aquello. Ojalá ella hubiera viajado con su hermana y Aroa a ver a Niall... No entendió porque le había dado esa noche por pensar en el chico, pero creía que era normal, aunque iba fantásticamente olvidándose de él, todavia quedaba algo.
Martina acabó de arreglar la cocina después de haber cenado. Miró el móvil, que seguía donde mismo lo había dejado tras apagarlo. Decidió dejarlo allí, por la mañana ya lo encendería. ¿Zayn le habría vuelto a hablar? Ojalá... Apagó la luz de la cocina, subió las escaleras, se fue a su habitación y se acostó. Tardó bastante en poder pillar el sueño, pero finalmente lo hizo.
Mientras, Aroa, Andy y Mara llegaban al aeropuerto de Londres City. La mayor de las dos se agarró bien a Mara mientras aterrizaban. Al sentir que las ruedas del avión tocaban el suelo y el transporte iba reduciendo la velocidad, respiró hondo. Ya nada podía interponerse. Estaban en Londres. Miró por la ventanilla que tenía al lado, a su derecha, y sonrió al ver el aeropuerto. No podía creerlo. Después, miró a su izquierda, en el asiento de al lado, donde estaba Mara, y pudo ver cómo su amiga tenía los ojos vidriosos. No pudo evitar contagiarse y que alguna lagrimilla le saltara del ojo. Las dos se abrazaron tiernamente. Mara respiró hondo y sonrió más contenta que nunca mientras se secaba las lágrimas.
-Andy debe pensar que estamos fatal...-dijo ella, mirando a su izquierda, donde tenía al chico.
Él rió.
-Lo estáis...
Los tres rieron. El avión paró y se desabrocharon los cinturones. Bajaron del avión y se fueron para fuera, mientras llevaban sus maletas a cuestas. Estaban pisando tierras londinenses. Todo bastante irreal para ellas.
-Uhtedeh vang a London City?
Mara empezó a reír después de la frase que acababa de soltar su amiga. Andy las miró con cara de no entender nada.
-¡Nos faltan las otras dos locas!-exclamó Mara, apoyándose en el hombro de su amiga.
Ahora el chico pudo entender algo más, alguna tontería Topi...
Aquel trío sí que estaba feliz, aunque quizás a Andy le hubiera gustado quedarse unos días más en Mallorca. Las dos Topis no paraban de mirarse y sonreírse, de preguntarse la una a la otra si estaban nerviosas, tan solo para comprobar si los nervios que sentían eran normales o se estaban volviendo excesivamente locas. Andy de vez en cuando las miraba y podía comprobar que estaban atacadas.
-Venga, a por el metro-comentó Andy.
Las dos chicas miraban a todos lados. Observaban el techo medio azul, medio gris. El cielo no presentaba muy buen estado. Se lo esperaban. Hacía mucho frío, pero al entrar en el metro pudieron sentir algo de calor entre tanta gente. Observaban a la gente, bastante normal, callada, bastante diferente a los españoles. Probablemente no habría mucha gente que se pareciera a Andy en Reino Unido.
Mientras, Louis y Liam miraban la tele, a la espera de que Andy apareciera por allí. Les había mentido diciendo que se quedaba allí a dormir porque al día siguiente tenía que arreglar un par de asuntos cerca de allí.
-Yo me voy a la cama...-anunció el mayor.
-Venga, aguanta que yo estoy igual que tú.
-Liam, es tu amigo...
-Y el tuyo...
-Pero no es lo mismo. Lo siento, no quiero quedarme aquí dormido, luego no hay quien me lleve a la cama.
-Vale, gracias eh...
-Te debo una.
Louis se levantó del sofá, subió las escaleras tras cruzar un par de pasillos y se fue para su habitación. Otra noche más durmiendo en esa casa. No es que no le gustara, pero echaba de menos descansar en su cama, rodeado de sus cosas. Pensó en Eleanor. ¿Le echaría de menos? Porque él sí que la echaba de menos a la hora de irse a dormir. Añoraba las noches durmiendo a su lado, sintiendo a su chica cerca de él, dándose calor el uno al otro. Miró su reloj: 01:00. Eso fue lo último que hizo antes de cerrar los ojos y dormir profundamente.
Liam recibió un mensaje de Mara, lo que hizo que se espabilara. Pensó que eso le mantendría ocupado hasta que Andy llegara.
-Hola guapo.
-Hi babe :)
-Me echas de menos?
-Sí, y más a estas horas.
-Esta noche te juro que faltará poco para vernos...
Liam se quedó extrañado. Andy estaba a punto de llegar y ella le decía eso... Encima Louis lo había dejado allí solo. ¿No habría cometido una locura su chica? Liam corrió a la puerta de entrada. Parecía un loco, pero tenía la intuición de que Mara se había venido con Andy. Abrió la puerta y miró a todos lados. En su calle no había nadie. Todo estaba muy oscuro. De repente, un taxi. ¿Era Andy el que iba delante? Sí. Era él. Detrás había alguien más. ¿Quién era? Era una morena. Esa no era su novia. ¿Habría ligado Andy? La morena bajó del coche. ¡Era Aroa! ¿Qué hacía ella allí? Y tras ella, Mara. Al chico se le paró el corazón. La chica, por su parte, vio cómo tenía a escasos metros a Liam. Un mes después, volvía a verlo de nuevo. Olvidándose de coger la maleta y tirándola al suelo, corrió a abrazar a su chico, que sonreía viendo cómo ella se acercaba hasta tenerla entre sus brazos. Se besaron apasionadamente.
-Te quiero-se atrevió a decirle él.
Andy y Aroa, desde el taxi, observaron la escena.
-Son perfectos juntos-dijo ella de repente.
-¿Tú crees que durarán?-le preguntó él.
-Eso espero, yo creo que sí. No me imagino a Mara sin él ahora...
-Ni yo a Liam sin ella.
-Qué monos...
-¿Y tú? ¿A qué esperas?
Aroa sonrió tímidamente. Tenía miedo. Miedo al rechazo, a hacer el ridículo. Mara sabía perfectamente que haría feliz a Liam con su visita, pero Aroa ahora pensaba que quizás se había precipitado, que a lo mejor estaba forzando algo que tendría que ocurrir solo. Suspiró. Andy la miró a los ojos.
-Eh, no me hagas besarte como a Martina y Cocó para animarte...
Eso si que no se lo esperaba Aroa. Abrió los ojos como platos. Andy sonrió.
-¿Cómo?
-Eso. Las vi desanimadas y las besé para que se animaran...
¿Por eso ese cambio de actitud de Cocó? ¿Por qué no se lo había contado? ¡Qué rabia! Cuando llegara allí le cantaría las cuarenta a su mejor amiga. A veces no le gustaba que no hablara con ella de sus cosas, era demasiado reservada. Ella se lo contaba todo y... Suspiró. Tenía que centrarse en Louis, ahora era él el que importaba.
-Bueno, olvídate de lo que te he dicho, quizás no debería habértelo dicho...
-Sí, bueno.
Mientras, Liam y Mara prolongaron su reencuentro besándose sin parar. Todos los sentimientos que no habían podido demostrar y que habían tenido que guardarse, esa noche los estaban mostrando. Era una especie de pasión contenida.
-Chicos, vale ya, ¿no?-gritó Andy riendo.
La pareja se separó.
-Me quedaría así siempre, pero tengo que saludar a Andy y Aroa-le dijo Liam.
-No te preocupes, luego lo seguimos...
Los dos se fueron hacia el taxi. Los dos amigos se abrazaron y se sonrieron. Después Aroa y Liam se saludaron cariñosamente. Entre ellos siempre se habían llevado genial. Desde el principio, Liam había ayudado a la Topi a llevar bien lo de Louis, y ahora que todo parecía ir bien, Liam estaba encantado. Nunca le había convencido Eleanor...
-¿Y tú qué haces aquí?-le preguntó Liam.
-Algo parecido a lo de Mara...-dijo ella tímidamente.
-Tranquila, todo saldrá bien, te lo aseguro.
Aquella frase la calmó. Si alguien conocía bien a Louis, ese era Liam, y que le hubiera dicho aquello la animó. Sintió cómo las piernas empezaron a temblarle, cómo de vez en cuando su ojo derecho, como cuando estaba nerviosa por algo, le temblaba. El hecho de saber que Louis estaba dentro de esa casa le inquietaba. ¡Tenía tantas ganas de poder abrazarle como mínimo!
-Bueno, yo me largo, que el taxista ya me está regañando...-dijo Andy.
Todos se despidieron de él.
-Ya me veréis alguno de estos días, no os preocupéis-comentó-. No os libraréis de mi...
Todos rieron. Aroa estaba en otro mundo. ¿Por qué Louis no había salido con Liam? ¿No estaba en la casa? No podía esperar más, reventaba ahí mismo de lo atacada que estaba.
-Mara, muchas gracias por todo, de verdad.
-Ay, que esto suena a despedida, cuando me vaya de aquí ya me lo dirás...
-Bueno, como tú quieras, era para que no se te amontonara todo el último día...
-Ya estoy acostumbrada, tranquilo...
Andy se despidió una vez más de aquellos tres y subió al taxi. Era el final de ese viaje tan inesperado y divertido con el loco de Andy, pero el principio de algo bonito para las dos Topis.
-Bueno, entrad, aquí hace mucho frío y tengo la chimenea encendida...-dijo Liam.
Aroa fue detrás de la pareja. Se quedó observando cómo iban cogidos de la mano. Eran perfectos. Se preguntaba si ella quedaba tan bien al lado de Louis. Lo cierto era que aún le quedaba mucho por recorrer para estar tan bien como Liam y Mara. Sonrió. Su amiga se merecía a aquel guapo y tierno chico.
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