viernes, 16 de agosto de 2013

Capítulo 120: Un final de viaje inesperado.

Harry y Aroa se divertían de camino a casa de Andy. El chico había logrado hacer olvidar a la joven el pequeño enfado con su novio, tal y como hizo en su día cuando se peleó con Louis. 

-Jo, Harry, me lo paso genial contigo... Nunca pensé que serías tan divertido, en serio...-le decía ella, mientras seguía riéndose.

-Me pasa igual contigo, haces que no pueda parar de reírme contigo...

Los dos volvieron a reírse. Tenía una rosa floja que ni Louis con su mal humor podría robársela. Llegaron a la casa.

-No está el coche de Andy...-comentó Harry, ahora tratando de ponerse serio.

-¿No están?

-Tú espera aquí, voy a tocar al timbre.

La chica asintió y Harry bajó del coche. Aroa lo siguió con la mirada. Estaba realmente guapo, incluso más que la última vez que lo vio. Un escalofrío recorrió su cuerpo. Quería a Louis, pero ese chico seguía teniendo un algo que la atrapaba. Desde luego, aquellos pitillo negros ajustados con esa camiseta blanca y negra tenían algo que ver. El chico tocó al timbre y no obtuvo respuesta. Torció la boca para que la chica supiera que no estaban en casa y volvió al coche.

-Jolín, ¿Y dónde estarán?-preguntó ella.

-No lo sé... ¿Y si la llamas?

-Vale, ¿me prestas el móvil? No tengo saldo...

-Claro, además te costaría una fortuna... 

El chico se sacó el móvil del bolsillo trasero de aquellos pantalones tan favorecedores, y le entregó el teléfono a Aroa. Al desbloquearlo, la chica se quedó a cuadros cuando vio que su amigo tenía de fondo de pantalla aquella foto que se hicieron ambos meses atrás, la que enviaron por el chat de las Topis y One Direction de WhatsApp. 

-¿Qué pasa?-le preguntó él, que vio que algo le pasaba.

Aroa le señaló la pantalla del móvil.

-No entiendo...

-Tu fondo...

Harry sonrió. De nuevo aquellos hoyitos por los que tantas veces Aroa cayó rendida ante el joven. Trató de mirarle a los ojos en vez de a estos, aunque se dio cuenta de que también sus ojos eran preciosos.

-Ah, sí. Tú y yo.

-Ya, eso lo sé...

-¿Entonces?

-Nada, da igual...

-¿Te molesta? Me gusta la foto...

-No, tienes razón... No sé porque... En fin, perdona.

Después de varios pips, Mara cogió el teléfono a su amiga, que al cabo de unos minutos ya estuvo enterada de lo que la Topi había hecho. 

-Tía, ¿Estás loca? ¡No cojas el avión y ven ahora mismo!

-Lo siento, ya he tomado la decisión.

-Mara, a ver, ha hecho mal, ¡pero esto que estás haciendo es una gilipollez de la que te arrepentirás!

-Soy así, ¿Vale? Ahora no me sale estar con Liam tío.

-Bueno, pues deja que pase la noche y ya verás como luego te apetecerá hablar, porque tenéis que hablarlo, ¿o te vas a ir sin charlas con él sobre esto? 

-Pues sí, ¿no lo ves?

-¡Eres una cobarde tía!

-No, solo soy una chica a la que le gustaría ver que su novio se toma en serio la relación que tiene con ella.

-Sabes perfectamente que Liam se lo toma en serio.

-Sus hechos no lo demuestran...

-¡Igual tiene algún motivo! Vuelve Mara, joder... Además no me puedes dejar aquí sola...

-No voy a volver Aroa. Gracias por haberte acercado hasta la casa de Andy y siento estar ahora aquí y hacerte ahora la faena de haber ido allí para nada, pero no me apetece estar en Londres, quiero irme a casa y que pase el tiempo.

-¿Cómo que pase el tiempo?

-Sí, estoy agobiada.

-¿En serio? Yo creo que deberías hablar con Liam, Mara, te lo digo muy en serio...

-Aroa, te dejo, ¿Vale?

-Mara, ¡hazme caso joder!

-Nos vemos cuando vuelvas... Te quiero.

-Tía... No me cuelgues o te mato...

Pero esa última frase no dio tiempo a que la escuchara Mara, le había colgado. 

-No puedo creerlo...

-Aroa, no te preocupes, déjala, ya se dará cuenta de lo tonta que ha sido...

-Es que ella no es así, no sé porque ahora se comporta así.

-Bueno, el tiempo lo arreglará todo.

-¡Pero es que me ha insinuado que lo va a dejar con Liam!

-No creo que lo haga.

-Pues yo creo que sí...

-Bueno, si lo hace, con el tiempo volverán, están hechos el uno para el otro. De hecho, si el destino quiere que vuelvan a juntarse, se volverán a ver sea como sea. 

Aroa miró a los ojos a Harry. Pensó en esa frase que le acababa de soltar. ¿Iba con doble intención? 

-Volvamos a casa de Liam...-le dijo ella.

-¿Me vas a decir que después de estar media hora en coche nos vamos ya? 

-¿Y qué quieres que hagamos?

-No sé, podríamos ir a tomar algo...

-Podemos tomarlo en casa de Liam con él y Louis.

-Venga, no seas aburrida...

-No es eso, pero...

-¿En serio eres Aroa?-bromeó Harry.

-¡Claro que lo soy! ¿Y tú de qué vas?-dijo ella sonriendo.

Harry se bajó del coche y abrió la puerta del lado de Aroa. La cogió de la mano y la hizo bajar del coche. 

-Venga, aquí hay una cafetería donde hacen un té con un postre londinense casero fabuloso... 

Aroa no pudo decirle que no. Aquellas manos tan perfectas que sujetaban las suyas hacían que no pudiera rechazar a Harry. Imposible decir que no a aquel joven.

En el aeropuerto, Mara se despedía de Andy.

-Que sepas que no estoy nada de acuerdo con lo que estás haciendo...

-Es normal, es tu mejor amigo...

-Y tú mi amiga.

-Gracias por lo que has hecho hoy por mi, de verdad.

-Una especie de agradecimiento por prestarme tu casa...-dijo él, sonriendo.

-No le digas a Liam que me has acompañado tú, seguro que te llevas una bronca...

-Vale, gracias...

-De nada. 

-Prométeme que hablaréis y lo solucionaréis...

-Ahora mismo no me apetece hablar del tema, Andy. Solo quiero llegar a casa y dormir. Mañana ya veré lo que hago.

-Estoy tranquilo, sé que estáis hechos para estar juntos.

Mara sonrió tímidamente. 

-Adiós Andy, espero verte pronto...

-Y yo, sobre todo aquí, será señal de que todo se ha arreglado...

Ambos sonrieron y se fundieron en un gran abrazo. 

-Pronto me verás tú por Mallorca, no te preocupes...-le dijo para terminar Andy.

Mara le sonrió, cogió su bolso y se fue hacia las escaleras que le conducirían a la sala donde en unos minutos embarcaría. No pudo evitar sentir que se estaba equivocando, incluso sintió el impulso de volver hacia Andy y pedirle que le llevara a casa de Liam, pero por una extraña razón no lo hizo. Una lágrima corrió por su cara. Quizás no era el final que se había ideado tras el viaje sorpresa a Londres...


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