miércoles, 14 de agosto de 2013

Capítulo 117 CASUALIDADNOLOCREO: Hasta los más buenos se equivocan.

-¡Hola chicas! He leído todos los mensajes. Estamos genial. Bueno, yo al menos estupendamente. Estoy de camino a casa de los padres de Liam, ya os podéis imaginar lo nerviosa que estoy... Aroa y Louis han dormido juntos y ahora no sé dónde han ido, eso es todo lo que sé, aunque a juzgar por la mirada que me ha echado hoy la Topi, entre estos dos ha pasado algo... Eso es todo. Luego ya hablamos con más tranquilidad. Un beso Topisssssssss!

Antes de llegar a su destino, Mara quiso echar un vistazo a su WhatsApp, y tras hacerlo, vio que un montón de mensajes de las otras dos Topis preguntando qué tal les iba todo le colapsaron el móvil. Se alegró de que se preocuparan por ellas. Se preguntaba a dónde habría llevado Louis a Aroa y qué tal les iba a aquellos dos. Tenía ganas de que llegara la hora de comer y poder charlar a solas con ella. Algo le decía que tendrían muchas cosas de las que hablar. Pero en ese momento llegaba la hora de presentarse ante los padres de Liam. Allí los vio. Aquella estampa le supo bastante a película. La madre y el padre esperaban de pie, juntos, sonriendo, en el jardín de la casa donde había crecido Liam. 

-Uf, me muero de vergüenza Liam...

-No te preocupes, ya te he dicho que les caerás bien.

Liam apagó el coche, miró a su chica y le dedicó una sonrisa cómplice.

-Venga, vamos-le dijo él.

Los dos salieron del coche y se dirigieron hacia los dos padres, que sonreían sin parar.

-Bueno, esta es Mara...

-Es tu novia, ¿no?-preguntó el padre.

-Sí.

La chica sonrió. Liam notaba lo incómoda que estaba, pero estaba seguro de que poco a poco se adaptaría. En el fondo, le hacía gracia ver a su chica en esa situación. Él también tuvo que pasarla meses atrás y tampoco lo llevó del todo bien.

-Me alegra conocerte Mara...-comentó la madre, dándole dos besos.

-Y yo a ustedes...

-Ay, por favor, ¡no nos hables de usted!-exclamó la mujer.

-Perdón... ¡Habláis muy bien español!

-Uy, es que mis abuelos eran de Canarias y me enseñaron...-explicó.

-Eso no me lo habías contado Liam...

-Bueno, detalles sin importancia...-le contestó él.

-Bueno, pasemos, ¿habéis desayunado?-preguntaba la madre de Liam, mientras entraban en la casa.

Los cuatro se dirigieron al salón, donde la mujer había preparado un té con unas galletas caseras.

-Tienen una pinta exquisita, ¿Cocinas muy a menudo?-preguntaba Mara, tratando de ser todo lo amable que pudo.

-Sí, aquí me conocen, a parte de por ser la madre de Liam Payne, por mis postres...

-Uy, algún día quiero ver una competición entre mi madre y la tuya, cariño-bromeó Liam, dirigiéndose a Mara.

-¿Tu madre también cocina bien?-preguntó el padre, que hasta ahora se había mantenido en un segundo plano.

-Sí, bueno, el de los postres es mi padre, aunque mi madre no se queda atrás...

-Ella es la de los alfajores, mamá-indicó Liam.

Mara de cada vez se sentía más cómoda. Le encantaba ver lo bien que se llevaba su chico con sus padres, y sobretodo estaba enamorada de cómo se dirigía Liam a sus padres.

-Se me hace rarísimo hablar con Liam en español...-explicó la mujer.

-Me imagino...-comentó la chica, riendo.

-Jamás pensé que lo haría, pero en cuanto me contó esta mañana que tenía novia y que era española... ¡Qué alegría me llevé! ¡Por fin alguien con la que poner en práctica mi español!

Mara miró a Liam, que entendió perfectamente porque. Se acababa de enterar de que la madre de Liam no sabía hasta esa mañana que su hijo tenía novia. Estaba alucinando. Su cara de felicidad cambió bruscamente tras la última intervención de la madre. Después de mirar a Liam de aquella manera, volvió a dirigirse a la mujer más agradablemente, tal y como había hecho hasta ahora.

-Mi marido no hablará mucho, el español no es lo suyo...

-Bueno, a mi el inglés se me da más o menos bien, podríamos tratar de hablarlo...

-No, don't worry! Yo... Yo me acostumbro...-decía el hombre.

Todos rieron, excepto Liam, que ahora se encontraba pensativo. Mara se había enterado de que no le había contado a su madre que tenía novia, y eso seguramente traería bronca. 

-He preparado un pollo al horno para después, ¿te gusta?

-Mamá, te había dicho que no podíamos quedarnos a comer, que ya habíamos hecho planes...

-Ay, quedaos, no puede irse sin probar mi pollo...

-Ya habrá tiempo, tranquila-insistía Liam.

-Tú no le hagas caso, verás como cuando lo pruebes no te arrepientes de haberte quedado...-le explicaba Karen.

-Mamá, no insistas.

-No, Liam, es buena idea. Además, no creo que a Aroa y Louis les importe mucho, ya cenaremos con ellos esta noche...

-Está bien.

La mujer sonrió satisfecha. El padre trataba de sonreír, pero se notaba que no entendía la mitad de las cosas. De vez en cuando Karen se dirigía a él traduciendo lo que decían entre ellos, mientras él asentía. 

-¿Puedo ir al baño?-preguntó Mara.

-Oh, ¡Por supuesto!-exclamó la madre.

-Ya la acompaño yo, esta casa es un poco liosa...-dijo Liam, buscando una excusa para poder hablar con su chica tras lo que había pasado.

La pareja salió del salón y se fue para el baño. Liam hizo que la chica se detuviera antes de entrar.

-¿Te has enfadado?

-¿Tú que crees? ¿Pensabas que tu madre no lo diría y que no pasaría nada? Me parece increíble Liam...

-Lo siento, de verdad...

-¿Con Danielle hiciste lo mismo? Porque recuerdo que al poco tiempo de salir tu madre y ella ya se conocían...

-Mara, no metas en esto ahora a Danielle.

-Ah, perdona, que ahora la culpa es mía...

-No es eso. No te enfades, es una tontería...

-Ya, claro. Llevamos más de un año saliendo y hasta esta mañana no se lo dices a tu madre. ¿Eso te parece una tontería? Porque creo que si te lo pareciese, no me pedirías perdón. Además, eres tú el primero que me has dicho en el coche que ya llevábamos mucho y que tenía que conocer a tu madre. ¡Joder Liam! ¡No me extraña que no me la hayas presentado antes! ¡Es que ni siquiera sabía que yo existía! 

-Mara, tranquilízate...

-No, no me tranquilizo, creo que tengo motivos. 

-Perdóname.

Mara resopló. 

-Lo mejor de todo es que lo más seguro es que si yo no hubiera venido aquí en dos años, hasta dentro de dos años tú no le habrías dicho que tienes novia a tu madre.

-No es verdad Mara...

-Ya, claro...

Liam miraba a los ojos a su chica, pero ella no, no había apartado la mirada del suelo, excepto cuando le reprochaba algo a su novio.

-Vete, quiero ir al baño.

-Vale. ¿Pero vas a seguir enfadada?

-¡Yo que sé! Yo no lo planeo, me sale solo... Como lo de decirle a mi madre que tengo novio. Ahora solo quiero comer con tus padres y volver a Londres. 

-Está bien. Te espero fuera.

-No, ya te puedes ir al salón, no soy tonta y sabré cómo volver.

Mara cerró la puerta violentamente y Liam se fue hacia el salón cabizbajo, sabía que se había portado fatal con la joven.

Mientras, Aroa y Louis salían de la sauna.

-¡Qué calor! No me gustan las saunas...-comentó Aroa.

-¿Entonces por qué te has metido?

-No sé, a lo mejor por la compañía...

Louis sonrió y la cogió de la cintura. 

-¿Qué quieres hacer ahora? 

Aroa sabía lo que iba a hacer, pero quiso disimularlo. Condujo cerca de la piscina a Louis disimuladamente mientras le decía que no sabía qué quería.

-Ya sé...-le dijo gritando, mientras tiró al chico a la piscina.

-¡Cabrona!

-Uy, lo siento...

-¿Me ayudas a subir?

-Me sé el truco, tonto. 

Louis rió y desistió. 

-¿Voy a tener que hacer la escena de High School Musical 2 para que mi Gabriella me socorra o te vas a meter conmigo sin pensarlo?

Aroa sonrió. Se acordaba perfectamente de la escena de la película. En su cita en la piscina, Troy se tiraba al agua y hacía que se ahogaba para que Gabriella lo salvara. 

-Pues vas a tener que currártelo...-le desafió la joven.

-¡No lo haré!

-Pues no me meto...

Aroa se sentó en el suelo mirando a Louis, esperando a que él accediera a representar la escena. El chico no estaba dispuesto a hacerlo, él no era un marica como Troy, pensó. Se dirigió a la escalera de la piscina, la subió y se fue hacia la pared, donde tocó el interruptor que hizo que se apagara la luz de la habitación. Después, tocó el de al lado y encendió la luz de la piscina. Sonriendo atractivamente, se acercó a Aroa. Ella se dio cuenta de que cada vez que lo miraba, le parecía más guapo. Louis se acercó más a ella, provocando que sus narices se rozaran y sus frentes chocaran.

-¿Qué haces, feo?

-Besarte.

Louis se inclinó y la besó intensamente. Con pasión y confianza, como si llevaran de novios varios meses. El chico obligó a que Aroa se levantara, mientras seguían besándose apasionadamente. Ella, dejándose llevar, no se dio cuenta de que poco a poco su novio le conducía hacia la piscina. En ese momento Aroa solo se limitaba a disfrutar de los labios de Louis, que tanto había deseado durante mucho tiempo y de los que ahora podía gozar cuando quisiera. Sin darse cuenta, sintió cómo cayó al agua junto a Louis. Abrió los ojos bajo el agua y vio que estaban dentro de la piscina. El chico le mostró una gran sonrisa pícara allí abajo.

-¡Malo!-dijo ella, al subir a la superficie.

Louis rió, la agarró y la cogió en brazos, mientras ella, de nuevo, enlazó sus piernas a la cintura del chico. Le encantaba sentir a su novio tan cerca. ¡Le apetecía tanto volver a darle un beso! Pero antes de que decidiera hacerlo, Louis se le adelantó.

-Me apetece comer solos en casa...-le dijo él.

-Y a mi, no te lo he dicho porque me da cosa de Liam y Mara...

-Los móviles los tenemos arriba, ¿No?

-Sí.

-Pues cuando subamos le preguntamos a ver si les importa o no...

-Vale.

Sonrieron. Estaban empezando, y tras haber pasado unos meses conteniéndose, lo único que querían ahora era disfrutar solos y dar rienda suelta a todo lo que se habían tenido que guardar durante todo ese tiempo. 

-¿Me prepararás tu plato estrella para tus ligues?-bromeó ella.

Louis rió, sabía de qué plato le hablaba. Se abrazaron. 

-Me gusta como hueles-le dijo ella.

El chico sonrió. Se despegaron y el chico empujó la cabeza de la chica hacia abajó, sumergiéndola. 

-Que manera de estropear el momento, eh...

Louis sonrió.

-A mi también me gusta como hueles tú. ¿Contenta?

-Eres un idiota...

Pero le encantaba. Estaba en una nube de la que nunca quería bajar. La chica nadó hasta las escaleras y salió de la piscina.

-Odio bañarme con ropa, se pega todo...

-Quítate la ropa como yo...

-Tonto.

-Pensaba que no te importaba desnudarte ante mi, lo hiciste ante Zayn...

-¡Estaba en bragas! Además, ¡A ti no te importa!

Louis rió. Fue hacia la escalera, y mientras ella se envolvió en una de las toallas, él hizo lo mismo. Después se sentó en una silla que había por allí junto a una mesa, e invitó a su chica a que se pusiera encima. Se besaron.

-Tengo frío...-le comentó ella.

-Si te gustaran las saunas...-bromeó.

Aroa rió. 

-¿Te parece si subimos y le proponemos eso a la parejita feliz?-le preguntó Louis.

-Vale.

-De paso nos secamos y nos vestimos.

-No tengo más ropa...

-Te daré algo, tranquila.

Los dos, abrazados, cogieron sus cosas y se subieron en el ascensor. Aroa, aún flipando con la casa de su chico y con todo lo que le estaba pasando. Necesitaría tiempo para asimilarlo todo. 

Al llegar a la planta a ras de suelo, Louis le dijo que iba a coger algo de ropa, y ella aprovechó para echar un vistazo a su móvil y de paso para explicar a Mara el plan que tenían, pero se encontró con que ella ya le había dicho antes que se quedarían a comer en casa de los padres de Liam. Se alegró por ella, parecía que su chico y su amiga avanzaban. Se sorprendió al ver la cantidad de mensajes que le habían mandado en tan poco tiempo. Miró la hora. ¡La hora de comer! Se le había pasado la mañana volando... Y solo encontraba un responsable de ello: Louis. Sonrió tras suspirar. Ojalá nada cambiara con él... Sorprendentemente, Harry le había hablado. 

-Hola Aroa! Ya me he enterado de que estás por aquí! Me encantaría verte algún día, piénsalo y dime cosas. Un abrazo fuerte!

Algo se removió en su estómago. Ese chico estaba en todo y se notaba que ella le gustaba. Le hacía sentir especial. En ese momento, Louis llegó antes de que pudiera contestar a Harry.

-Toma, la ropa es mía, creo que no te haría mucha gracia que te hubiera dado algo de Eleanor...-bromeó.

Aroa rió. Harry le hacía sentirse bien, pero es que Louis le hacía sentir eso y mucho más. 

-Gracias.

Se puso la sudadera gris que le prestó y unos pantalones de chándal con unas vans. 

-Me queda horrible...

-Pues a mi me gusta, ese punto de machote te queda bien.

-Gay.

Louis la miró desafiante.

-Demuéstrame que no lo eres...

Al chico le gustó el desafío, la cogió de la cara y la besó con ganas. 

-Y no voy a más porque no me dejas.

Aroa sonrió. En esas últimas horas, cuando estaban en la piscina, muchas veces se le había ocurrido la idea de ir a más con él, pero realmente no sabía si debía hacerlo aún. 

-Venga, vamos a preparar la comida-le dijo él.

En ese mismo instante, Mara, Liam y su familia acababan ya de comer el delicioso pollo de Karen. 

-¿Queréis postre?-preguntó la madre.

-Uf, no me cabe nada más. Me he arriesgado y me he comido otro plato sabiendo que no podría comerme ninguna de tus galletas, pero ha merecido la pena...-dijo Mara, sonriendo.

Karen era encantadora. Esperaba que lo fuera, pero no tanto. Era agradable hablar con ella, no solo por cómo la trataba y por las cosas tan interesantes que le decía, sino también por la voz tan dulce que tenía. El padre simplemente era amable y educado, y pensó que tal vez si entendiera el español hubiera podido conocerle mejor.

-Bueno mamá, será mejor que nos vayamos, el camino de vuelta es largo...

-Jo, pensaba que os quedaríais algo más...

-Prometo que volveré antes de irme de vuelta a Mallorca, no te preocupes.

-Oh, me alegro.

Los cuatro se levantaron de la mesa, la recogieron y seguidamente se dirigieron a la puerta de entrada.

-Me ha encantado conoceros, sois encantadores-dijo amablemente la joven.

La mujer tradujo a su marido lo que acababa de decir la chica.

-Mu... Muchas gracias...-contestó el hombre, tratando de ser cortés.

Mara sonrió.

-Tú también lo eres, te agradezco que nos hayas visitado...-dijo Karen.

-Gracias por todo, volveré a por más pollo y galletas-comentó Mara sonriendo.

A la madre de Liam le gustó su comentario. Se despidieron cariñosamente y la pareja subió al coche. A partir de entonces, el ambiente tranquilo se acabó dentro del vehículo. Durante la vuelta no hablaron a penas y tan solo cruzaron algunas miradas de reojo. Liam podía notar perfectamente el cabreo que llevaba encima Mara y que había logrado esconder ante sus padres.

-¿Cuantas veces voy a tener que disculparme?

-No hace falta que lo hagas más. 

-Vamos, Mara, no seas tan cruel.

-Te lo mereces.

-Lo sé, pero basta ya. Has venido aquí a estar conmigo y no quiero enfados...

-Yo tampoco quiero enfados, eres tú el que los provocas...

Esta vez Liam no le quiso contestar. Sabía que lo había hecho mal, y no sabía cuánto afectaría aquello en la relación, pero esperaba que a su chica se le pasara pronto.


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