viernes, 26 de abril de 2013

Capítulo 61: Make up.

19:30. Apenas dos horas para la cena que los once jóvenes habían planeado en la casa de campo de Aroa. La chica finalmente había convencido a sus padres para que les dejaran la casa para esa noche solamente, con la condición de que al día siguiente a medio día las cosas estuvieran donde debían estar. Allí se habían citado las Topis para arreglarse todas juntas. Todas, menos Darsy. A sus padres no le pareció bien el plan establecido y habían obligado a la chica a quedarse en casa. 

-...y tías me ha regalado un ramo de plumerias blancas y amarillas. 

-¡Qué moooooooooooono!-exclamaron todas a la vez.

-Me encanta. Solo llevamos dos días y me tiene enamorada. 

-Normal, con esa carita...-comentó Cocó.

-¿Habéis visto a mi Liam escribiéndome indirectas por Twitter?

-Ay sí, ¡Qué mono!-dijo Aroa.

-Bueno, ¿y Harry no te ha hecho nada?

-No, a parte de esta cosa rara de por la mañana con mi madre que ya os he contado, nada...

-Jo, que raro, ¿No te tenía una sorpresa?-preguntó Martina.

-Sí, pero aún no me ha hecho nada...

-Este seguro que ha querido planear algo y esta mañana se ha presentado en casa para pedirle permiso a tu madre...-comentó Cocó.

-De estos chicos me espero cualquier cosa...-le contestó Aroa.

-¿Y Louis?-preguntó Mara-¿Nada? ¿Ya te has olvidado de él?

-Ese "Yo Louis forever, eh" lo veo peligrar...-comentó Mara.

-Pf...

Las chicas notaron que a su amiga le cambió la cara.

-Topis, no quiero que llegue el momento de verle...

-Está deseando verte, te lo aseguro. Ya te dije que cuando hablé con él estaba celoso...

-Aroa, ¿Vas a seguir con Harry?-preguntó Cocó.

-¿Seguir? ¡Pero si no estamos saliendo!

-Pues lo parece...

-Ya, pero es que... no sé. Estoy hecha un lío.

-Eh, que Harry es muy buen chico. No le hagas daño... está coladito por ti, lo sabes-le advirtió Martina.

-Dios no me lo recuerdes. Es que no sé qué hacer, en serio. Harry es súper mono, sexy, está muy bueno, pero nada más... Liarme con él es exageradamente genial, pero es que Louis...

-Louis pase lo que pase estará siempre ahí...-concluyó Cocó.

La mayor le dió un beso a Aroa, que la abrazó.

-Escúchame, esta noche es ideal para decirle todo lo que te pasa a Harry, y depende de lo que pase, para dejarte de ese royo "mejores amigos" con Louis, plantarle un buen morreo y no haceros más los tontos. 

-Estoy con Cocó-dijo Martina.

-¡Y yo!

-Gracias chicas, pero no sé lo que haré... Creo que me dejaré llevar...

-Entonces ya no digas nada más. Darás plantón a Harry y te irás con Louis. Se ve de lejos...-dijo Mara.

Para no darle más vueltas al tema, Aroa abrió el armario de su habitación. Ahí estaban los cuatro vestidos. El suyo, color salmón, el de Mara, celeste, el de Cocó, blanco, y el de Martina, negro con detalles en dorado. En el suelo, los tacones. Destacaban los Loubutin de Martina. Ventajas de tener un chico detallista y romántico. Las chicas empezaron a enloquecerse con "One Way or Another" y comenzaron a arreglarse. Tenían que estar listas antes de hora para ultimar los detalles de la comida y las mesas para la cena. 

Los séis chicos se arreglaban en las habitaciones del hotel. Harry, llevaba un traje negro con camisa blanca y pajarita color salmón, como Aroa. Se había colocado el pelo hacia arriba, ya que sabía que a la chica le gustaba más así. Zayn se había puesto también un traje negro, camisa blanca y corbata. Había ido a la peluquería y, aunque estaba claro que como cuando Lou le peinaba no iba a quedarle el pelo, se sentía especialmente guapo. Le habían puesto el pelo hacia arriba y los costados los llevaba algo rapados. Niall se había colocado el pelo hacia arriba también. Ahora lo tenía algo más de su color y el rubio le estaba desapareciendo poco a poco. Estaba monísimo con el traje negro y camisa blanca que se había comprado recientemente. Él no llevaba ni corbata, ni pajarita, ni nada por el estilo. Josh, que era el que menos se había puesto de gala en su vida de los séis, había optado por no llevar chaqueta. Simplemente se había puesto unos pantalones de traje y una camisa azul. Estaba realmente atractivo. Louis llevaba un look bastante parecido al de Niall. Se había colocado el pelo hacia arriba también, pensando en que a Aroa era como más le gustaba. Y por último, Liam, que sustituyó la chaqueta por un chaleco, muy de su estilo. El pelo lo llevaba muy a lo "One Thing". Estaban guapísimos, elegantes y listos para irse a la cena. 

Las chicas ya estaban a la espera de la llegada de los chicos. Estaban elegantes, preciosas. Nunca se habían arreglado tanto, pero la ocasión y la compañía lo requerían. A Mara le quedaba genial el vestido celeste que había elegido para esa noche. Era corto, un poco más arriba de las rodillas. Liso, sencillo, pero ideal. Era perfecto y le quedaba estupendo. Las manoletinas en color nude que había elegido le daban un toque más juvenil. No se había maquillado mucho, tan solo algo de rimmel, un poco de sombra azul y brillo en los labios. En el pelo se había hecho una trenza hacia un lado. Cocó iba muy elegante con su vestido blanco. Era igual de largo que el de su hermana, pero el suyo llevaba algunos detalles en negro, igual que sus tacones. Eran altos y le hacían más sexy. El pelo se lo había ondulado y estaba realmente impresionante. Se había puesto algo de rimmel y pintado la raya de abajo de los ojos en negro. Martina iba preciosa también. Su vestido negro y blanco le sentaba de maravilla, y los Loubutin le lucían espléndidos. Estaba muy elegante. El pelo había decidido dejarlo al natural, tan solo se lo había secado con el secador, lo que hizo que lo tuviera algo más liso. Se había pintado la raya de arriba de los ojos, rimmel y por último se había pintado los labios rosas. Finalmente, Aroa. Tal y como le dijo a Harry, llevaba un vestido de color salmón. Los mocasines en negro que llevaba también le daban a ella un toque más juvenil. Se había puesto rimmel, la raya de abajo del ojo y por último, pensando en Louis, se había pintado los labios de un rojo bastante llamativo. Estaba muy atractiva y esa noche se sentía muy bien con su look. El pelo se lo había dejado suelto, ondulado, a petición de Martina. Listas para arrasar. 

El timbre sonó. Las chicas, nerviosas, fueron a abrir. Eran ellos. No pudieron verlos por la cámara del interfono de la casa, porque estaban subidos al coche. Deberían esperar a que cruzaran el largo camino hasta llegar donde estaba la casa para velos. 





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