sábado, 2 de marzo de 2013

Capítulo 34: Amanecer.

Eran las 06:30 cuando Liam salió de la habitación del hotel que compartía, como casi siempre, con Louis. 

-¿Dónde vas? ¿Qué hora es?-le preguntaba el mayor al despertarse por el ruido de su amigo al irse. 

-Son casi las siete de la mañana, duerme, vendré más tarde...

-¿Qué coño vas a hacer loco?

-Ya te lo contaré, no tengo tiempo...

Louis no dijo nada más y volvió a dormirse. Liam le había interrumpido un intenso sueño: Eleanor viajaba a Mallorca por sorpresa y pillaba a su novio durmiendo en la habitación de su hotel con Aroa. Afortunadamente, de ese sueño al día siguiente no se acordaría, de lo contrario provocaría algún que otro lío más en la cabeza similar al de los días anteriores.

Liam cogió un taxi y se dirigió hacia la casa de su novia. Al llegar, se coló por el jardín de delante, saltando la verja blanca que lo separaba del exterior, de manera que ya estaba dentro. A continuación, cogió una escalera que el día anterior había colocado a propósito en el jardín, escondida. La colocó sin hacer mucho ruido mirando a la ventana donde en ese momento dormía Mara. Poco a poco subió a ella, y ahí estaba su chica, dormida hacia el lado de la ventana. Amaba su forma de dormir. Ponía una cara tierna y angelical que a Liam tanto le gustaba. En cambio él dormía con la boca abierta, roncaba y probablemente se movía mucho... Estuvo un buen rato observándola, pero empezó a refrescar. El sol empezaba a salir, y el cielo lucía un rosa precioso. Empezaba el amanecer. Hora de despertar a Mara. Empezó dando pequeños golpecitos en la ventana, y al ver que no despertaba, aumentó la potencia de los golpes. Finalmente la chica se despertó. Al abrir los ojos y ver a Liam en su ventana se asustó, pero cuando se dio cuenta de lo que estaba haciendo su novio sonrió, se levantó y le abrió la puerta de su ventana. Liam y el amanecer de fondo, ¿Podía ser más perfecto aquello?

Al verse, se besaron.

-Estás loco, ¿Pero qué haces a estas horas aquí?-le preguntó ella.

-Te dije que muy pronto podríamos dormir y no me he podido esperar...

-Eres un impaciente...

-Tu me has hecho serlo...¿Me ayudas a entrar?

-Oye que mejor te vas eh, que hoy no me apetece dormir contigo...-le contestó ella bromeando.

Mara le cogió de los brazos y le empujó hacia dentro. Al hacerlo, la escalera se calló haciendo un ruido tremendamente fuerte. La pareja empezó a reírse de la situación.

-Ay, estás loco...-dijo ella finalmente.

-Venga, que tengo sueño...

Liam se quitó la camiseta y los pantalones, quedándose en calzoncillos, y se tumbó en el lado que daba a la ventana y ella en el otro, abrazados, trataron de conciliar el sueño. 

-Oye, que yo ronco... Espero que no te moleste...-le dijo él.

-Tranquilo, ya escuché tus ronquidos en la tienda de campaña...

-Ah, ¿Que ese día dormimos?-bromeó él.

-Si, a parte de besarme para ponerle los cuernos por venganza a Danielle, dormimos algo...

-¿Siempre me lo vas a recordar?

-Si, siempre... Pero eso quiere decir que siempre seremos novios...

-Entonces recuérdamelo todos los días, amor.

-Te quiero, buenas noches.

-I love you my lover.

Liam la besó y la abrazó. Ella sintió un calor parecido al que sintió en el camping cuando se besaron por primera vez. Mara le empezó a tocar la espalda, como si le estuviera dando un masaje. 

-¿No era que íbamos a dormir?-le preguntó él.

-Es que ya me has desvelado...

-¿Y qué quieres que hagamos?

-Calla, que me estaba gustando el momento...

-Perdón por estropearlo tonta.

-Tonto tu...

Apartó sus manos de la espalda de Liam y las puso sobre su rostro, recorriendo cada lunar y pequita de su cara.

-Me encantan tus lunares...-le confesó Mara.

Después bajó sus manos a su pecho, pasando por el cuello. 

-Estás fuerte, eh... Tienes una buena tabletilla...

-Es toda tuya...

La chica rió tímida y continuó masajeando su pecho. Él, al ver que Mara parecía querer llegar a algo más que besos y abrazos, le empezó a rozar las piernas. Eran suaves, delicadas. Al subir sus manos a la cintura, la chica sintió un escalofrío que hizo que se le pusiera la piel de gallina. Él se percató y decidió apartar sus manos.

-No, sigue. Pero no llegues a más...-le dijo ella.

-Llegaré hasta donde quieras...

-Te quiero.

-Me too.

La pareja continuó con los masajes juguetones durante un buen rato, hasta que Mara se quedó dormida. Liam se quedó otro buen rato contemplando como descansaba. Le hubiera encantado parar el tiempo y vivir esa escena el resto de su vida. No se cansaría de aquello nunca. 


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