jueves, 28 de febrero de 2013

Capítulo 31: Un calentón.

Al acabar de comer los postres, los chicos sugirieron ir a dar un paseo por la playa a la luz de la Luna.

-Adivina de que me estoy acordando ahora...-le dijo Mara a Liam mientras paseaban.

Ella se dio cuenta de que su chico no le había escuchado y se lo volvió a repetir, obteniendo el mismo resultado.

-¡Liam!-gritó.

-Ay perdona cariño, estaba buscando a Libar...-le contestó guiñándole el ojo.

-Que empalagoso eres...

-¿De qué te estabas acordando?

-De la noche en la que estábamos tumbados encima de los velomares y te inventaste lo de nuestra estrella...

La pareja se besó. Los demás al verlos empezaron a silbar y a molestarles, pero ellos no les hacían caso. Los silbidos continuaban.

-Eh, envidiosos, ¡a callarse!-exclamó Liam bromeando.

Justo después, cogió a su chica de la cintura y la volvió a besar apasionadamente.

-Que feliz me haces...-le dijo ella.

La pareja, que ahora estaba un poco despegada del grupo de amigos, retomó el paseo. Paseaban de la mano, abrazados, Mara miraba a Liam emocionada. No podía ser más feliz en ese momento. Sentía que nada ni nadie podría arrebatarle esos momentos de felicidad junto a la persona que amaba. Jamás, ni en sus mejores sueños, podría haberse imaginado algo igual. Atrás quedaron esas tardes enganchada al móvil esperando a que su ídolo le contestara un tweet, tal y como hacía a otras fans. Si aquello le parecía imposible, salir con Liam era surrealista. Pero estaba pasando, y haría todo lo posible porque aquello no acabara jamás.

Louis paseaba junto al resto de amigos pensativo. Desde que había colgado a Eleanor se había sentido culpable. No había pensado en ella en toda la cena, mientras que ella se había preocupado en llamarle para decirle que quería estar con él y que le echaba mucho de menos. Se estaba comportando como un auténtico cabrón, mintiendo a su chica al decirle que estaba muy aburrido, cuando la realidad era que estaba pensando en otra chica que no fuera ella. Debería haberse impuesto a sus compañeros de banda y decirles que él debía festejar las Navidades en Manchester junto a Eleanor, pero no lo hizo. Pero es que aquello no era lo que quería, ponía a su novia la excusa de que no quería dejar plantados a sus amigos, cuando él había sido el principal precursor de la idea de quedarse en Mallorca todas las Navidades.  Él era feliz estando en esa isla, hacía que se desconectara y se olvidara de la fama, de las fans y de todo aquel mundo en el que actualmente él, junto a los demás chicos de la banda, se había metido. 

Aroa miraba a Louis. La luz de la Luna le hacía aún más atractivo. Sentía el impulso de lanzarse hacia él y besarle, algo que deseaba desde hacía tantísimo tiempo. Se sentía orgullosa de sí misma por aguantar tantos meses conteniendo sus ganas de besarle, pero no aguantaría mucho más. Cada día le gustaba más, aunque ella no se diera cuenta y pensara que Louis le gustaba lo máximo que te puede llegar a gustar alguien. Aquello de hablar todos los días con él porque eran mejores amigos, de verse tan a menudo, darse sorpresas mutuamente y llorar en cada despedida, le estaba pasando factura. Quizás aquello no era lo mejor para ella, pero no le quedaba más remedio que aguantarse y conformarse, muchas sueñan con solo abrazarle y ella se estaba quejando por capricho.


Josh y Martina iban a lo suyo, aunque fueran con los demás. Ella estaba realmente embobada con ese chico. Nunca le había gustado cuando le miraba en fotos, le había parecido mono, pero teniendo a un chico como Zayn, Martina no se fijaba en otro. Pero esa noche Josh estaba especialmente guapo, simpático y juguetón. Había estado tonteando con ella, algo de lo que se había dado cuenta, y ¿por qué no seguirle la corriente? Esa noche pensaba llegar con él hasta donde le apeteciera. Ese 25 de Diciembre estaba terminantemente prohibido pensar en Zayn, así se lo había impuesto ella misma. 

-Camina más lento...-le dijo al oído Josh.

-¿Para qué?

-Tu hazlo. 

Los dos jóvenes empezaron a caminar a un ritmo menor que el resto del grupo, de manera que en un par de minutos estaban bastante alejados de ellos y aún más atrás de lo que estaban Liam. De ese modo, delante del todo estaban Louis, Aroa, Zayn, Harry y Darsy, más atrás Liam y Mara, que poco a poco se iban incorporando con los demás, y atrás del todo y cada vez más alejados, Josh y Martina.

-Josh y Martina hoy se lían fijo...-comentó Darsy.

-Y más conociendo a Josh...-dijo Harry.

-¿Por? ¿Cómo es?-se interesó Aroa.

-Un ligón. 

-¿Y eso es malo?-preguntó Mara, que ya se había incorporado al grupo junto con Liam.

-No es de parejas estables, no sé lo que buscará vuestra amiga, pero él seguro que la deja plantada después de liarse con ella...-dijo Zayn.

-Martina tampoco es que quiera una relación con él, le acaba de conocer... Además, es mono y simpático, ¡qué mas da! Me alegro por ella...-dijo Aroa.

-Menudo pivón se ha ligado la tía...-comentó Mara.

-Nena...-dijo Liam.

-Tu lo estás más, tonto...

-¡Miradlos!-exclamó Cocó.

Todos se giraron para mirar a Josh y Martina. Asombrados, observaron como los dos se tumbaban sobre la arena, y cómo Josh poco a poco se colocaba encima de ella.

-¿Pero qué hacen?-dijo Zayn.

-Que monos...-comentó Cocó.

-¿Se van a liar?-dijo de nuevo el de Bradford.

-Ay, dejadlos, sigamos a lo nuestro...-concluyó Louis.

Todos siguieron caminando a la orilla del mar observando las estrellas, menos Zayn, que no podía evitar mirar hacia donde estaban Josh y Martina, que cada vez estaban más cerca. Algo le recorrió el cuerpo: ¿Un escalofrío? Puede, ¿Mariposas? Lo más seguro. 

Josh estaba sobre Martina. Ella, nerviosa, miraba sus ojos, y sus labios, y sus dientes blancos, y a la sonrisa ligona que ahora le dedicaba. Poco a poco sentía como sus piernas se ponían junto a las suyas, que su barriga rozaba la suya, y que los labios de Josh cada segundo estaban más cerca de los suyos. 

-Encima de mi aún te veo más guapo...

-Calla y bésame.

Ella le obedeció, quizá le hubiera gustado que hubiera sido él el que empezara el beso, pero aquello en ese momento no le importaba. Fue un beso intenso, caliente y apasionado. 

-¿No tienes novia?

Él soltó una carcajada.

-¿Y me lo preguntas después de besarme?

-Lo digo por volver a besarte o parar...

-No, no tengo.

-¿Entonces seguimos?

-Sigo yo.

Esa vez fue como ella quería. El la besó. Fue aún más caliente y ambos sentían lo excitados que estaban. Se olvidaron por un momento que estaban en un lugar público, corriendo el riesgo de que algún mirón les observara. Mientras se besaban, Josh le empezó a levantar la camiseta a Martina. Ella se asustó.

-Para, por favor...-le rogó ella.

-No va a pasar nada...

Él intentó de nuevo levantarle la camiseta y ella, aún más nerviosa, le dejó. Josh recorría con los dedos toda su espalda salvajemente, dejando ver a Martina lo lanzado que estaba. Finalmente sus dedos se pararon en el broche del sujetador de la chica, lo abrió y procedió a quitarle el sujetador.

-Eh, Josh, deberíamos parar...

-¿Ahora? No, tu déjate llevar...

Martina lo intentó, pero no quería llegar más allá.

-No puedo, lo siento...

-Joder Martina no me dejes así...

-Es que no puedo, joder, ¡No puedo!

Josh se quitó de encima y se levantó para sentarse al lado de la chica, que se puso de nuevo el sujetador y se colocó bien la camiseta de nuevo.

-Lo siento, he ido demasiado deprisa...

Martina aún estaba muy nerviosa. Nunca había estado en una situación como aquella.

-No... No... No pasa nada-le contestó finalmente. 

-¿Volvemos con los demás?

-Si, mejor...




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