martes, 19 de febrero de 2013

Capítulo 27: Mesa para once.

Eran las 20:00 cuando Aroa se empezó a arreglar. Cuando salían era, junto a Martina y Darsy, la que más se arreglaba. Lo primero fue ducharse a ritmo de Lana del Rey, una tradición. Después procedió a secarse el pelo, pues ese día tenía ganas de llevarlo alisado, se puso unos leggins negros, un jersey granate y unas manoletinas negras con tachuelas. Decidió que ese día se pondría algo de colorete, pues estaba, como casi siempre, bastante pálida, un poco de rimmel, la raya de abajo del ojo, ¡Y lista!

Martina optó por unos pitillo negros, una camisa verde militar transparente, que dejaba ver que llevaba una camiseta negra de interior, sus manoletinas negras de calaveras, y por último se pintó la raya de arriba del ojo, un poco de rimmel y algo de maquillaje. 

Cocó se puso su jersey marrón, pantalones vaqueros, converse blancas y también se puso algo de rimmel y la raya de abajo.

Mara era la que menos se maquillaba, se dejó su melena rubia suelta, lisa, con mucho volumen, se puso sus pitillos negros, su camiseta de nirvana con una chaqueta y, cómo no, sus vans.

Y por último Darsy. Se maquilló, se puso unos vaqueros, un jersey rosa y sus vans estampadas. Era la única que sabía que se encontrarían con los chicos, y por eso fue la que más se arregló para la ocasión. 

Una vez listas, las chicas quedaron en la calle donde vivía Aroa como punto de encuentro, y una vez que se reunieron, partieron hacia el Varadero. 

-¡Qué mona Darsy!-exclamó Cocó.

-Ay, gracias... Tu también vas muy guapa...

-¿Vans, Mara? ¿Se te ha ido la olla o qué?-bromeó Aroa.

-Es que son muy Mara... admitidlo...-le contestó.

-Y muy Louis también...-añadió Aroa.

-Tu sigues con lo de Louis forever, ¿No?-dijo Martina.

-Pero que quede entre nosotras...

-Que si tonta, sabes que lo que se dicen las Topis, se queda entre las Topis...-explicó Martina.

-¿Y qué harías si vieras a Louis esta noche?-preguntó Darsy.

-Pues como siempre le trataría como mi mejor amigo... No me queda otra...¿Y tu con Harry? ¿Cómo va?

-Pues me he dado cuenta de que me quiere cuando le da la vena, por eso yo haré lo mismo. 

-¿Te has olvidado de él?-le preguntó Martina.

-Se podría decir que si...

-Pues dame la receta...-le contestó.

-¿Quieres olvidarte de Zayn?-le preguntó Mara.

-¿Y qué hago sino? No me queda otra... Si está enamorada de Aroa... 

-Haces bien, Marti, hoy a fijarse en los pijitos del Varadero y ¡A petarlo!-exclamó Mara.

-¡¡¡A petarlo!!!-gritó la hermana.

-¿Oye y tu? ¿Has hablado con Niall?-le preguntó Darsy.

-Que va... 

-¿Y qué piensas hacer?

-Ay yo que sé, no me agobiéis, hoy pienso ligarme a algún chico y ya veré que hago mañana, estoy harta de pensar en él todo el día... Me amargo...

-¡Esa es mi Cocó!-exclamó Aroa.

-Yo aún no me hablo con Liam...

-Joder, ¡Pues qué bien lo tenemos todas!-dijo Martina.

Las chicas rieron, y cuando sin darse cuenta, habían llegado al Varadero. Entraron y un camarero se acercó a ellas. Las chicas se dieron cuenta de que el sitio estaba totalmente vacío, lo que era muy extraño por tratarse del Varadero, a pesar de que era invierno. 

-Que raro, está vacío...-susurró Mara al oído de su hermana.

-¿Son las Topis?-les preguntó el camarero.

Las cinco amigas se miraron entre sí y se quedaron paralizadas, sin saber qué contestar al camarero. 

-S s si...-tartamudeó Aroa.

-Perfecto, ¿Ven la mesa de once del fondo del todo? Esa es su mesa...-les indicó, y posteriormente se fue.

Las chicas seguían extrañadas, Cocó incluso propuso volver a casa, aquello le estaba empezando a dar miedo.

Al sentarse, las chicas empezaron a barajar posibilidades. Darsy intentó inventarse algo para que no sospecharan, a pesar de que ella desconocía lo que a continuación iba a pasar. 

-¿Once? Tías, ¿Quienes son los seis restantes?-dijo Aroa.

-No lo sé, pero esto está demasiado solitario y yo me estoy haciendo caquita...-comentó Cocó.

-Propongo hacer caso a la mamá Cocó e irnos...-dijo Martina.

-No chicas, vamos a esperar un poco, a lo mejor es porque es temprano...-dijo Darsy.

-Son las nueve de la noche, esto a estas horas cada día está petado, ¡Y más un treinta de Diciembre!-exclamó Mara.

Las luces de repente se apagaron, Cocó se abrazó a Aroa, que estaba a su lado, Mara abrió los ojos como platos, Martina no sabía cómo reaccionar y copió el gesto de Cocó con Darsy, que estaba tranquila porque se imaginaba que iba a pasar a continuación.






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