Lunes 30 de Diciembre. Penúltimo día antes de Noche Vieja, día en que Zayn y Aroa habían quedado para verse. Mallorca el punto de encuentro.
Eran las 15:00 cuando ella miró el reloj y se dio cuenta de que tenía dos horas para ducharse, arreglarse y bajar a la playa para encontrarse con Zayn. No quería maquillarse mucho, ya que no quería insinuar al chico que se había puesto guapa para él. El objetivo que se había marcado Aroa para esa tarde era dejar las cosas claras con Zayn, pero después de pasar una tarde bonita con él. Había amanecido soleado, pero a medida que avanzaba el día, el sol se escondía entre las nubes. Unos vaqueros y un jersey rosa palo era lo ideal para ese día.
Zayn y cinco chicos más estaban ya viajando hacia la isla. Ninguna de las Topis sabía que Niall, Louis, Harry y Liam acompañaban en su viaje a Zayn, y mucho menos que Josh se iba a apuntar a partir de ahora a las quedadas One Direction-Topis.
Liam y Mara no habían vuelto a hablar desde el viernes pasado, ella no le había contestado al último WhatsApp, y él no había querido insistir más, por lo que se podía decir que estaban enfadados.
Niall y Cocó tampoco habían vuelto a tener contacto. Él seguía con la idea de no pensar en ella, aunque era consciente de que cuando la viera su estómago se removería, pero tenía claro que no iba a dejarse llevar por sus impulsos, pensaría con la cabeza y no escuchando a su corazón y seguiría firme con la decisión que tomó tras la no contestación del mensaje a Cocó de WhatsApp. Ella, por su parte, seguía un poco de bajón y no había querido llamarle, que era lo que Aroa le dijo que debía hacer.
Darsy había vuelto de su viaje y, después de haber ligado con un británico, había apartado a un lado a Harry de su mente.
Martina... Probablemente la que más difícil lo tenía. No sabía ni qué hacer, pero de momento se estaba dejando llevar, quedando con sus amigas, pasándolo bien e intentando disfrutar de sus vacaciones de Navidad sin pensar en Zayn. Poco a poco iba comprendiendo que él tenía que esfumarse de su corazoncito. Era tiempo de mirar hacia otros chicos, pero... ¿A quién? Era solo cuestión de esperar, de que el destino barajara y ella jugara.
Louis viajaba con muchas ganas de reunirse con todos de nuevo. Mientras miraba las nubes por la ventanilla del avión, recordaba lo furioso y cabreado que estuvo el primer día que quedaron todos, y lo tonto que había sido. Ahora, en cambio, deseaba reunirse de nuevo con ellas y compartir también un rato con Aroa, a la que últimamente había echado tanto de menos.
Las 17:00 y allí estaba Aroa esperando a Zayn, que había acompañado a los chicos hasta el hotel donde se alojarían hasta el tres de Enero.
Justo al levantar la mirada de su reloj observando que eran y diez, vio a Zayn a unos tres metros de ella. No pudo esperar a que llegara él por sí solo y se abalanzó al chico.
-Wow, ¡No esperaba este recibimiento!-exclamó él.
-Tenía muchas ganas de verte...
-¿Nos sentamos o paseamos?
-¿Paseamos? Ya nos sentaremos...¿Qué tal el viaje?-le preguntó ella.
-Se me ha hecho muy corto, he estado entretenido...
-Ah, ¿Si?
-Si, las revistas y eso...
Aroa se rió y empezaron a pasear por la orilla de la playa. El sol seguía oculto tras las nubes, y el viento empezaba a soplar bastante fuerte, provocando que los dos jóvenes fueran durante todo el paseo muy juntos y abrazados para no sentir tanto frío.
-¿Quieres mi chaqueta?-le preguntó Zayn.
-No, gracias...Estoy bien...
-Va, si estás helada...
-Que no, que da igual...-le contestó Aroa.
-Vale, esta vez no será una pregunta, será una afirmación: Quieres mi chaqueta.
Aroa sonrió y se dejó colocar la chaqueta por su amigo. Ahora se sentía mucho mejor y no se abrazó a él como lo estaba antes.
-Eh, si lo sé no te dejo la chaqueta...-bromeó Zayn.
-Que tonto eres...
Martina estaba en casa, viendo como la aguja de los segundos avanzaba mientras ella, desesperada, esperaba a que se hiciera de noche para que su amiga y Zayn acabaran su cita, ella llegara y le contara todo lo que había pasado entre ellos dos. Durante los últimos días había logrado quitarse a Zayn de la cabeza, pero fue llegar el día en el que Aroa iba a verse con él, y sentirse molesta, lo cual indicaba que no se había olvidado para nada del joven. Por una parte, confiaba en que su amiga hubiera aprendido de su error, no se besara con Zayn y le contara todo lo que habría hecho con él, pero por otra parte no podía evitar sentir que entre Aroa y el chico pasaría algo. Se iba a volver loca.
Mientras Zayn caminaba al lado de su amiga, sentía ganas de abalanzarse a ella y lanzarse como lo hizo aquella noche de luna llena en la playa. Sentía que era la misma escena que meses atrás: una playa, ellos dos solos, mucho frío... Solo que no era de noche y había más gente alrededor de ellos.
-Aroa, ¿Te puedo preguntar algo?-le dijo, invitándola a sentarse en un banco cercano.
-Claro, ¿Qué?
Ella ya se imaginaba lo que Zayn le preguntaría.
-¿Se te ha pasado por la cabeza alguna vez repetir lo que pasó el verano pasado?
Efectivamente, su pregunta giraba en torno a lo que ella se había imaginado.
-Zayn, quiero que sepas que no quiero tener nada contigo, y además, si lo quisiera, tampoco lo tendría. Martina y las demás Topis están por encima de cualquier chico, como te puedes imaginar.
-Ya, pero me gustas mucho.
-Zayn, escucha, eres mundialmente conocido, eres simpático, divertido, misterioso, guapo, atractivo y sexy. Hay mil y una chicas que matarían por estar contigo, rozas la perfección para ellas, e incluso para mi, pero como amigo... y seguro que encuentras a tu chica, de verdad.
Zayn no dijo nada, y Aroa, al verle algo triste, continuó hablándole.
-Sé perfectamente que ahora estarás fatal, o eso es lo que espero si de verdad te gusto como me dices, a mi me pasó lo mismo, y sé cómo se siente uno cuando el chico que te gusta te dice que ya encontrarás a tu chico ideal. Es durísimo y cuando te pasa quieres enterrarte bajo tierra y no aparecer hasta que la persona a la que te has confesado no se olvide del ridículo que has hecho, pero no quiero que te sientas así. Quiero que nos olvidemos de todo esto, y te juro que yo seré la primera en hacerlo, sigamos paseando, sígueme contando toda tu vida que sabes que me encanta, y seamos amigos.
Zayn la miró a los ojos después de escucharla. Ella vio como esos ojos tan marrones y tan brillantes a la vez les miraban. Su mirada era muy intensa, increíble, nunca lograría entender como podían ser tan perfectos.
-No me mires con esos ojos, por favor, sabes que son mi debilidad...-le confesó ella.
-Quiero ser tu debilidad, Aroa... Estoy enamorado de ti como nunca lo había estado de ninguna chica, te lo juro. Soy, probablemente, el chico que más a disfrutado de su gran fama para liarse con chicas, pero me he enamorado. Y hasta las trancas.
Aroa no sabía qué hacer en ese momento, y siendo honesta consigo misma, si no fuera porque tenía presente a su amiga Martina en todo momento, le hubiera besado. Por una extraña razón, Zayn siempre conseguía hacer que Aroa sintiera ganas de besarle cada vez que él le decía algo bonito. No sabía si eran sus ojos que la hipnotizaban o su boca y la manera particular con la que se mordía los labios después de humedecerlos delicadamente con su lengua.
-Volvamos a casa Zayn...
Durante todo el viaje de vuelta hasta casa de Aroa, no se dirigieron la palabra más que para comentar el mal tiempo que estaba empezando a hacer. Ninguno de los dos sabía qué decirle a la persona que tenía al lado. Zayn, avergonzado, destrozado y apagado, Aroa, nerviosa, triste y con un enorme lío en su cabeza.

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