sábado, 29 de junio de 2013

Capítulo 85: Un adiós amargo.

Llegó el momento. En el restaurante del hotel, en una mesa de diez, todos sentados. Todas las chicas se sentaron en un lado, incluyendo también a Harry, pues había un chico más, y los otros cinco chicos en otro, quedando así las parejas unas en frente de otras, en el caso de Niall y Cocó también, y Josh estaba en frente de Harry. Para Martina la distribución de los asientos no fue muy buena, pues estaba en el extremo derecho, en frente de su chico, pero al lado de él tenía a Josh. Encima al lado suya no tenía a ninguna Topi, sino a Harry, con el que normalmente no hablaba mucho, y en ocasiones se sentía un poco extraña. ¿Por qué le pasaban a ella esas cosas? A Aroa le salió mejor, pues no veía a Harry y no tenía porque pasar por situaciones incómodas. Tenía a su "amigo" en frente suya y por ello se sentía genial. Además, estaba entretenida con Cocó al lado, viendo cómo hablaba con Niall.

El irlandés y la hermana mayor de las Battocchio no habían vuelto a hablar desde que ella se echó a llorar. La chica estaba un poco dolida, pues él no le había vuelto a preguntar. Esa noche era la última en mucho tiempo y eso le alegraba. A partir de mañana empezaba su terapia para olvidar para siempre a ese rubio tan mono que había ocupado su corazón desde 2013. 

Esa cena era diferente, ya que todos sabían que era la que suponía una despedida temporal, y en ella la conversación era general, donde todos participaban y no se formaban pequeñas conversaciones entre parejas y no había grupitos. Se divertían, reían y durante unas horas lograron hablar de temas que hicieron que se olvidaran de que pronto deberían despedirse. 

La cena acabó, y ahora todos se encontraban en un salón que el hotel les había dejado a todos para que estuvieran a solas, más tranquilos y relajados. En el salón solo había sofás y una mesa en el centro. De nuevo, las chicas se pusieron a un lado y los chicos a otro. Seguían hablando de sus cosas, conociéndose mejor. Esta vez Aroa sí que tenía a la vista a Harry, lo que le incomodaba, pues notaba que la miraba mucho. Martina andaba algo más mosqueada, pues miraba bastante a Josh y en ninguna ocasión cruzaron una sola mirada, pues él estaba más pendiente a la conversación que a ella, y comenzó a pensar que tal vez el chico al ver que estaba bien con Zayn, se había rendido. 

De repente, Louis se levantó y le dijo a Aroa que fuera con él. Salieron a otro salón que había, donde otra pareja estaba dándose el lote, y se sentaron en dos butacas. La chica no sabía porque él la había llevado allí, pero no le importaba, pues necesitaba estar con él a solas.

-Quería hablar sobre lo de Eleanor...

-Ah...

-En cuanto llegue allí quedo con ella y lo dejo, de verdad.

-Parece que me estás haciendo un favor o algo parecido Louis... ¿Tú quieres dejarlo con ella sí o no?

-¡Claro que sí! ¿Lo dudas?

-No sé, me lo dices de una manera que...

-Va, no remulgues, que hoy no es día de discutir. 

-Ya, pero...

-Déjalo, en serio...-le interrumpió Louis-que te voy a echar mucho de menos...

Aroa sonrió. Tenía en frente a Louis Tomlinson diciéndole que le echaría de menos, es que aún, a esas alturas, no podía creérselo. El chico le cogió la mano y le invitó a que se pusiera encima de él. Ella lo hizo y empezaron a besarse. Aroa sintió una sensación de melancolía en su pecho, sabía que esos besos tardarían en repetirse, y tenía miedo de que fueran los últimos, pues pensaba que Louis podría volver a enamorarse de Eleanor cuando la viera. No quería decírselo a él, porque no quería darle más importancia al tema, pero realmente aquello le afectaba. No quería perderle ahora.

-¿Volvemos con los demás?-le dijo Louis.

-No quiero...

-Ni yo.

-Pues vamos a quedarnos un ratito más.

-Cinco minutos.

Los dos rieron. Sabían que no serían solo cinco minutos. 

A Martina había algo que le preocupaba por encima de todo, y era que no había hablado con Zayn de lo que pasaría con ellos a partir de entonces, pero empezaba a mosquearse porque siempre tenía que ser ella la que diera el paso y esa noche no lo iba a volver a hacer. Parecía una pesada y no. 

Cocó, aunque estaba un poco triste porque no volvería a estar con Niall en mucho tiempo, quería sentirse mejor, ya que era algo positivo. Hablaba ahora con él, de sus cosas, y se daba cuenta de que su objetivo era difícil de conseguir.

-Aunque no lo creas, te echaré de menos-le dijo él de repente.

-Me lo creo, yo también te echaré de menos Niall...

-Bueno, hablaremos por WhatsApp, y esta vez no será como la otra...

-¿Cómo fue la otra?

-Difícil...

-Ya...

-Pero bueno, ahora somos amigos y todo es distinto.

-Sí, claro.

<<Para ti, porque para mi es totalmente igual>>, pensó Cocó. Ella seguía enamorada de él y le echaría tanto o más de menos que la otra vez. 

Liam y Mara, aunque estaban algo más tristes, eran los únicos que lo habían arreglado todo antes, dejando así a parte las preocupaciones. Lo único que les hacía sentirse mal era la distancia que les separaría varios meses. Sería una prueba dura.

Las Topis, por orden de sus padres, tenían que salir hacia casa a las 00:00, y ya lo eran. Habían quedado en hacer noche Topi en casa de las Battocchio para que la noche no fuera tan dura de superar. Tocaba la despedida definitiva. Se levantaron y empezaron a darse besos y abrazos entre ellos.

Mara y Liam se abrazaron efusivamente, sintiendo que aquello no volvería a repetirse en mucho tiempo. A ella se le saltó alguna que otra lágrima, lo que provocó que a Liam le pasara igual, aunque intentó disimularlo.

-Eh, no llores, tonta.

-Es que... uf...

-No nos pasará como Niall y Cocó.

-¿Qué?

-Eso, que no voy a permitir que nos pase lo mismo y quiero que lo sepas.

Mara empezó a llorar más. Liam era perfecto. Se había guardado la respuesta a su pregunta para el momento ideal, y se sintió mejor.

-Te quiero Liam.

-Y yo, mucho. 

Y siguieron abrazados.

Harry y Aroa, juntos, observaron la escena de la pareja.

-Bueno, hasta pronto Aroa.

Ella abrazó al chico e intentó aguantar el llanto.

-Gracias por todo Harry, me ha encantado conocerte más, eres un chico estupendo, de verdad.

-Igualmente, tú eres increíble. Recuerda lo que te he dicho por la tarde, ¿Vale? 

-Vale.

-Ya hablaremos, guapa.

Los dos se abrazaron durante unos minutos, hasta que Louis interrumpió el momento separándolos.

-Perdona Harry...

Se acercó a Aroa, la cogió de la cara y la besó apasionadamente. Fue la primera vez que lo hizo delante de los demás. Todos los miraron y soltaron un "ooooooooooh". Ese momento para las Topis había sido deseado desde que su amiga le gustaba Louis aún sin conocerle en persona. 

-Toma.

Louis le dio una bolsa bastante grande. Ella la cogió, la abrió y sacó la sudadera. La olió y sonrió. 

-¿Huele lo bastante a mi?

-Sí...

Y sonrieron. Aroa notó que aún había algo más dentro, y lo sacó. Era una caja de Vans. La abrió y allí estaban, las vans burdeos, igual que las de su "amigo", que tanto le gustaban. 

-¿Y esto?

-No creo que te guste mucho como huelan, pero un pajarito me chivó que te encantaban y son para ti.

-¿Son las tuyas?

-Claro...

-Jo, gracias Louis...

Y ahora fue ella quien lo besó. 

-Ya me dirás qué quieres que te de mio...

-Me gusta tu sonrisa, pero creo que eso no me lo puedes regalar, ¿no?

Ella rió. Se volvieron a besar. Esa despedida fue diferente a las otras. No hubo lágrimas, pues ambos, a pesar de algunos detalles como el miedo de ella por lo de Eleanor, estaban felices por lo bien que estaban.

-Bueno, adiós Martina.

-Adiós Zayn.

Y se besaron. Ella tuvo la sensación de que aquel beso se lo dio por dárselo. Quizás era su forma de ser, pero es que una vez más sintió que no encajaban. 

Josh se acercó a ella y le dio dos besos.

-¿Seguiremos hablando?-le preguntó Martina.

-Claro que sí. Si puedo, vengo un día a verte, que yo no lo tengo tan difícil como ellos...

-Pues yo encantada.

-Entonces lo haré. 

Los dos sonrieron y se abrazaron.

-¿Por mi o por mi hermano?-le dijo ella, guiñándole el ojo.

-Había pensado por tu hermano, pero tranquila, conseguiré un hueco para atenderte...-bromeó él.

Cocó y Niall fueron los últimos en despedirse.

-Saludos a tu madre Niall.

-Y tú a la tuya.

-Adiós feo.

-Adiós Cocó.

Se abrazaron, se dieron dos besos y se miraron, sonriendo.

-Te ha quedado una sonrisa muy bonita sin aparatos...

-Gracias.

Por último, todos se abrazaron conjuntamente, y entre lágrimas se miraron todos por última vez. Por encima de todos los enfados que había habido entre ellos, se apreciaban. Gracias a una casualidad de la vida, a un bus que unió a Niall y Cocó, ahora se encontraban allí, y para ambos grupos, había sido una casualidad maravillosa.




No hay comentarios:

Publicar un comentario