sábado, 29 de junio de 2013

Capítulo 84: Un poco de todo.

Martina y Josh ahora tomaban un chocolate con churros en una panadería. Había poca gente y eso hacía que la cosa fuera un poco más íntima. No hablaban mucho, pero para la chica el silencio que había a veces no era tan incómodo como cuando estaba con Zayn.

-Bueno, y cuéntame, ¿Qué tal te va con tu nuevo novio?

Martina no se sorprendió con la pregunta, pues se imaginaba que tarde o temprano le sacaría el tema.

-Bien.

-¿Así? ¿Sin más? ¿Bien?

-Sí, bueno, nos estamos conociendo y eso...

-Pero hace tiempo que os conocéis, y más tú a él...

-Ya, pero una cosa es verle en videos, fotos e imaginarte cómo es, y otra es estar con él, sentirle cerca y eso...

Josh se quedó extrañado con lo que le decía su amiga. Por la manera de explicarse parecía no estar muy satisfecha con su chico, y eso le gustaba.

-Bueno, espero que todo vaya a mejor.

Esa respuesta sí que sorprendió a Martina, pues esperaba que siguiera indagando en el tema hasta sacarle que estaba un poco decepcionada.

-Gracias.

-¿Otro churro?

-Venga...

Josh cogió uno, lo mojó en la taza y se ofreció a la chica metiéndoselo en la boca. Martina lo mordió, y cuando lo estaba masticando el joven mostró su faceta más pícara y le puso prendida de chocolate por la cara.

-Alaaaaaaaaaaaaaaaaaaa... ¡Qué haces!-le dijo ella.

Él solo se rió. 

-¡Te vas a enterar Josh!

Martina cogió un churro, lo mojó e intentó hacerle lo mismo que él a ella, pero Josh rápidamente se levantó de la silla, salió de la panadería y se fue corriendo. Martina lo seguía con el churro en la mano. Los dos reían. El chico de vez en cuando miraba hacia atrás para ver si ella conseguía acercarse a él, pero no lo hacía. Notaba que se metía por calles totalmente desconocidas para él y eso le gustaba. Martina paró, no podía correr más. Él hizo lo mismo.

-Venga, vuelve, que no te voy a hacer nada...-le gritó ella.

-No, no, hasta que no sueltes el churro yo no me acerco a ti...

-Va, venga, en serio...

-Júralo y tira el churro.

-Te lo juro...-le gritó ella, y seguidamente tiró el churro.

Él sonrió, y Martina, a pesar de la distancia, vio sus dientes blancos. Que mono era... Josh se fue hacia ella, riendo. Al estar en frente empezaron a reír. De repente, Martina, que aún seguía con la cara llena de chocolate, pegó su nariz a los mofletes del chico, provocando que éste se manchara de chocolate también. Él se sorprendió y se alejó de ella un poco para que no lo manchara más, pero Martina insistía y ahora se cogía con el dedo el chocolate que tenía en la frente y se lo restregaba por la de Josh. 

-Te estás pasando, eh...-le decía él.

El chico le cogió el dedo a la chica y se lo metió en la boca, saboreando el chocolate.

-Que guarro...-le dijo ella, riendo.

-Mejor que por la cara...

Reían. Por un momento, mientras corrían por las calles, se sintieron como dos niños pequeños. Con él sí lo pasaba bien, y él sentía lo mismo, pero quizás a otro nivel. La quería para él y se veía capaz de conseguirla. Ella, por otro lado, no se daba cuenta de que ese chico tan adorable y sexy a la vez estaba empezando a entrar en su cabeza de una manera bastante intensa.

Harry y Aroa seguían comiendo helado. Ella le contó cómo estaba con Louis con todo detalle, ya que finalmente pensó que con todo lo que había hecho Harry por ella, lo mínimo que se merecía era saber la verdad.

-Pues ya sabes que cuando te des cuenta de que Louis no es para ti, estaré yo.

-Ay, no me digas estas cosas Harry...

-¿Qué pasa? Es verdad... Me gustas, mucho, y creo que te lo he demostrado muchas veces...

-Sí, pero eres Harry Styles y hay miles de chicas tan normales como yo y otras mil que están mejores que yo, no entiendo cómo puedes estar así... y decirme que me vas a esperar y estas cosas...

-¿No me crees?

-Pues no, sinceramente. Puedo creer que te guste y eso, pero no que me vayas a esperar. Nadie hace eso, y menos tú.

-Haz lo que quieras, pero yo nunca me he enamorado. Por suerte o por desgracia tú has sido la primera chica que me ha gustado de verdad, y por mucho que digas que hay chicas como tú y mejores, yo te digo que no. ¿Para ti hay chicos mejores que Louis? Seguro que sí, pero tú le quieres a él, por una razón o por otra, para ti es tu chico ideal, ¿no? Pues entiende que para mi tú lo eres. ¿Tan difícil es comprenderme?

Aroa lo escuchaba atenta, pensando en todo lo que le decía, y conforme iba explicándose le creía.

-Te entiendo, pero encontrarás a otra chica igual o totalmente diferente a mi que te haga sentir lo que yo... 

-Ya, pero como de momento no ha aparecido, yo no me rindo y te digo una vez más que si te cansas de Louis, o si te das cuenta de que no es lo que buscas, estoy yo. Me encantas, y quiero que pienses en los momentos que te he hecho vivir, que han sido pocos, pero creo que te he hecho olvidar de Louis en muchas veces, que estuve ahí cuando discutiste con él y que creo que lo pasaste bien.

-No sé qué decirte.

Harry se acercó a ella y le dio un beso en la comisura de los labios. A Aroa le gustó. Entonces se acordó de la conversación que había tenido hacía un momento con Louis, donde le dijo que solo eran amigos de momento, y decidió sin más dejarse llevar con Harry. Lo besó. 

-Eso ha estado mejor que si me hubieras dicho algo...-le dijo Harry al separarse el uno del otro.

Ella sonrió.

-No sé qué me pasa contigo Harry...

-¿Por?

-No sé. Es que no sé qué decirte porque no sé qué me pasa. Es algo raro... Me atraes mucho porque eres muy guapo, pero no hay nada más...

-Ahora que vas a estar mucho sin vernos ni a Louis ni a mi tendrás tiempo para pensar. Ya sabrás qué hacer. 

-Ya.

-Bueno, mejor me voy y ya nos vemos esta noche en la cena.

-Vale. Gracias por venir, ha estado muy bien.

-De nada, a mi también me ha gustado. 

Los dos se levantaron de la cama y se fueron para la puerta de la entrada. Se despidieron con dos besos, el chico se fue para su hotel a arreglarse para la cena y ella se fue a duchar, pues quedaba una hora y media para el encuentro con todos.

Mara y Liam ahora estaban en la puerta de la habitación del hotel. Habían decidido que era mejor que el chico no se acercara a su casa ni especialmente a esa zona, pues posiblemente hubiera algún que otro fotógrafo. 

-Bueno, hasta aquí. Ponte muy guapo, eh, que quiero que vean el novio que tengo.

Él sonrió. A Mara le encantaba cuando sonreía y se le achinaban los ojos. Pensó en que tardaría muchísimo en volver a verlos en persona y se entristeció un poco. Aquello no era la despedida definitiva, pero había sido el último rato que habían pasado a solas. Liam, que ya la conocía bastante bien, se lo notó. Se acercó a ella, la besó dulcemente y después la abrazó.

-No te pongas triste, tonta.

-Lo siento...

-Venga, vuelve para casa y ponte contenta, que ya tendrás tiempo de ponerte triste por la noche... Ahora no toca.

Estaban abrazados de una manera acaramelada y parecía que no querían separarse. Mara hizo caso a Liam y le sonrió. Se despegaron y volvieron a besarse. 

-Nos vemos esta noche Liam.

-Claro que sí. 

El chico entró en su habitación y ella, de nuevo un poco triste, volvió a casa.

Dentro de algo más de un ahora empezaría la cena de despedida. Algo que todos deseaban que no llegara, pero que no podían evitar que sucediera. 


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