lunes, 10 de junio de 2013

Capítulo 75: Y tras la espera...

15:00. Martina se daba una ducha. Solía hacerlo por la mañana, pero realmente estaba cansada horas antes y decidió posponerlo para la noche. ¿Y por qué se estaba duchando ahora? Uno de esos bajones que suelen inundar muchos días en los adolescentes había decidido quedarse con ella. Por eso, Martina había decidido ponerse bajo la alcachofa de la ducha, dejar que el agua corriese por su cuerpo y dejar que esa sensación le hiciera olvidarse de ese bajón temporal. Quizás estaba así porque la regla le vendría dentro de un par de días, pero lo cierto era que después de salir de la ducha, de secarse y de ponerse algo cómodo, aún seguía un poco pesimista. ¿La razón? Zayn. Ella pensaba que era una chica liberal y de esas novias que se agobian si su pareja está mucho tiempo pendiente de ella, pero no. Él era su primer novio y ese día se estaba dando cuenta de que necesitaba más atención de la que pensaba. Llevaba desde por la mañana al despedirse sin saber de él. Sus amigas hablaban por WhatsApp contando los planes que tenían con sus novios, excepto Cocó, y tal vez también Aroa, que pretendía convencerlas de que Louis y ella no eran novios aún, pero ella no podía hacerlo porque su chico no le había mandado ni un mensaje. Trataba de decirse a sí misma que parecía una estúpida teniendo un bajón por eso, pero quisiera o no, estaba un pelín deprimida. ¿Pensaría Zayn tanto en su chica como ella en él?

En ese mismo instante, Mara hablaba por teléfono con Liam. La de cosas que se hacen por amor... Ella detestaba hablar por teléfono, pero lo cierto era que si al otro lado de éste estaba esa voz tan agradable para ella, le daba igual tener que tirarse las horas muertas con un aparato electrónico en la oreja.

-A mi también me gustaría ir a verte... pero no puedo. Nos lo han prohibido...

-Pues Louis ha ido a ver a Aroa...

-¿Qué? 

-Sí...

-Pues se va a meter en un lío si se enteran los managers.

Mara estaba empezándose a cabrear.

-Joder Liam... Podrías arriesgarte un poco, ¿no?

-No puedo, lo sabes.

-Sí, lo sé. Pero hace tiempo que no haces nada por mi.

-¿Te parece poco estar en Mallorca? No lo hago precisamente por otra razón que no sea estar contigo...

-Ya, claro... Pues si no vas a venir a verme, ¿qué haces en la isla aún?

-Parece que te encanta que discutamos, joder.

La joven se sorprendió cuando escuchó que Liam estaba empezando a hablar mal. No lo hacía a menudo.

-No, no me gusta. Pero es que ellos ni siquiera salen y mira...

-Louis es de una manera y yo de otra. Si quieres que tu novio haga ese tipo de cosas sal con él, no conmigo.

Y al acabar de decir eso, Liam colgó. Ni un "adiós", "nos vemos" o el típico "i love you" con el que siempre el joven acababa las conversaciones que tenía con su novia. Mara tiró el móvil al suelo.

-¿Qué haces? ¿Eres estúpida?-le decía Cocó desde su habitación, después de escuchar el ruido del teléfono al caer.

A Mara no le salió otra cosa que levantarse de la cama y cerrar la puerta de un portazo. Estaba cabreada. Lo peor es que no sabía si con Liam o con ella misma. Probablemente con él. No le gustaba nada esa pasividad típica del chico. Era demasiado tranquilo, muy ordenado en todos los aspectos. A ella le gustaba improvisar, él necesitaba tener estructurado su día a día, y en muchas ocasiones eso a ella le ponía nerviosa. ¿Y ahora qué? ¿Debía llamarle? ¿Debía esperar a que él lo hiciera? Sí, eso es, el que tenía que disculparse era él.

Lejos de todas esa atmósfera negativa, Aroa esperando a que Louis acabara de subir los tres pisos y pudiera darle ese "postre".

Ahí estaba. Tras un "riiiiiiiiiiiiiiiiiiiiing", el postre. El chico, antes de saludar, sonrió al verla, le apartó el pelo, se inclinó sobre Aroa para acercar los labios a los suyos, y convertió ese beso en un saludo. Ese beso resultó para la chica, que se dejó llevar, una mezcla entre lo dulce y lo intenso.

-Guau-dice ella al apartarse, tras más de un minuto.

-¿Qué?

-Que besas muy bien.

-Tú también.

Ella se sonrojó. Esa vez era ella quien llevaba la iniciativa, se acercó a él y lo besó dulcemente, mientras Louis la envolvía entre sus brazos. 

-Bueno, ¿qué pasa? ¿que desde que hemos dado el paso no te inspiro tanta confianza y me dejas en la puerta de tu casa?´

Aroa a veces ni si quiera se enteraba de lo que él le decía después de besarse. Era como si la hipnotizara. 

-Anda, pasa-dice finalmente.

Louis la cogió de la cintura y se fueron para la habitación de la joven. Se sentaron en la cama y empezaron a ponerse mimosos. La complicidad que había entre ellos era brutal. 

-No me reconozco-le dijo él de repente.

-¿Eh?

-Eso, que no me reconozco.

-¿Por?

-Porque no he sido nunca tan cursi ni tan ñoño con una chica.

Ella sonrió. Ese comentario hizo que se sintiera especial. Los dos se miraron y sonrieron.

-Seguro que tú lo eres con todos...

-¿Cómo?

-Sí. Fijo que con Zayn y Harry eres igual de mona.

La chica estaba encantada con esa situación. A pesar de considerarse inferior a él, ese momento le gustaba, pues le hacía olvidar de lo pequeña que se sentía cuando estaba con Louis.

-¿Qué? ¿No me dices nada?

-Disfruto viéndote así...-le dijo ella, sacando la lengua.

-¿Eso significa que me afirmas que eres igual con ellos que conmigo?-insistía Louis, que empezaba a mostrarse un poco cabreado.

-¿Tú que crees, tonto? 

Aroa se mordió el labio inferior y sonrió. A Louis le encantaba cuando hacía eso y no pudo resistirse a cogerla de los cordones que colgaban de su sudadera, a acercarla a él y a besarla de nuevo. 

-Oye, mi sudadera...

-¿Ahora te das cuenta?

-Es que solo me ha dado tiempo a mirarte los labios...

La chica rió.

-Que bien sales de ciertas situaciones...

-¿No me ha quedado romántico?

-No, te ha faltado que fuera creíble.

-Eh, no cambies de tema, ¿qué haces que aún no me la has devuelto?

-Ay, perdona. ¿Te la doy a ti o se la mando para Manchester a Eleanor a que te la lave?

Esos piques eran típicos en ellos. Ambos disfrutaban con ellos, y se estaban convirtiendo en algo necesario. Louis, al sentir las palabras de la chica, cambió la cara y se puso serio.

-Eso no ha tenido gracia...

Aroa dejó de reír.

-Lo siento...

Louis volvió a reír.

-Tonta.

-¡Imbécil!

Los dos sonríen. Se sienten felices. Ha tenido que pasar mucho tiempo para que pudiesen disfrutar de ambos de esa manera. En eso mismo piensa ella en ese momento.

-Ha merecido la pena esperar.

-¿Para qué?

-Para qué no, por ti. 

-Por fin sacas tu lado ñoño, ya comenzaba a pensar que la habías gastado toda con los otros dos...

-¡Qué fácil estropeas los pocos momentos cursis que te regalo!

Ambos sonríen. Se vuelven a besar. No es el último beso de la tarde, pues se quedan juntos durante todo el día, hasta que anochece. Los dos, independientemente, piensan en lo bien que se sienten al lado del otro. Inconscientemente, abrazados, piensan en qué será de ellos de ahora en adelante. 







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