Louis ahora la observaba de reojo mientras se tomaba un gin tonic. Estaba muy guapa, pero lo estaría aún más si sonriera como lo hacía siempre. Intuía que algo le pasaba. Decidió acercarse a ella.
-Hey...
Aroa se asustó, ya que estaba en su mundo pensando precisamente en el mismo que le acababa de sorprender por detrás.
-¿Qué bebes?
-Un gin tonic... ¿Quieres?
Aroa tomó un poco del vaso de su amigo.
-¿Vienes fuera?-le preguntó él.
-Vale.
Louis le ayudó a levantarse y ambos se fueron hacia la puerta que daba al exterior. Caminaron un poco y se sentaron en uno de los tres bancos que había a lo largo del camino donde antes habían dejado volar las lámparas.
-Un segundo, espérame aquí...-le dijo él.
-Vale...
Aroa se quedó con la bebida en la mano de Louis y le obedeció. Minutos después el chico volvió con algo en la mano.
-Había guardado una para que la lanzáramos juntos...-dijo, mientras desplegaba una lámpara de cielo.
La chica se sorprendió y sonrió. Aquello le hizo sentir genial, ya que después de todo Louis volvía a ser el mismo amigo encantador de antes. Eso también provocaba, por otro lado y desgraciadamente, que le gustara aún más...
-Ay, me encanta la idea...-dijo ella.
Louis encendió la lámpara, Aroa puso su mano sobre ésta y luego él la puso sobre la suya. Ella le miró y sonrió al ver que él le dedicaba también una sonrisa. Aroa tragó saliva y respiró profundamente.
-Antes he pedido un deseo...
-Ah, sí, te he visto... con Harry.
-Sí.
-¿Quieres otro deseo?
-Sí, pero pídelo tú por los dos.
-Vale.
Aroa se quedó mirando fijamente a los ojos de Louis, que se quedó pensativo. Tras unos largos segundos, se le ocurrió la frase perfecta para su deseo.
-Que dejemos el orgullo, la timidez, que seamos más atrevidos, más valientes y menos cobardes.
Y dejando a Aroa dudosa, dejaron ir la lámpara de cielo. Después de mirar cómo se perdía por el cielo estrellado, la chica se giró hacia él.
-¿Eso a qué ha venido?
-He decidido que no voy a engañarme más.
-¿A qué te refieres?
Aroa temblaba, le sudaban un poco las manos y sentía cómo se aceleraba.
-Últimamente las cosas malas que me pasan me ocurren porque yo las provoco. Y me has hecho ver que tengo que eliminarlas...
-¿Yo? Pero...
-Sí, tú. Esta noche has sido muy valiente y te he envidiado. Quiero ser capaz de enfrentarme a Eleanor y decirle que ya no me gusta y que ella no tiene la culpa de ello, que la culpa es mía por enamorarme de otra chica.
La joven tragó saliva y trató de tranquilizarse.
-No quiero arrepentirme después ¿sabes? Cuando estos días no hablaba contigo pensaba que ser de nuevo amigos sería imposible, y entonces me di cuenta de que debería haber sido más sincero contigo y decirte las cosas claras, no a medias.
-No te entiendo Louis...
-Aroa, me encantas. Eres genial como amiga, pero creo que como novia lo serías aún más.
En ese momento la chica se quedó parada. Había una gran diferencia entre imaginarse lo que le podía decir su amigo a que lo hiciera finalmente, y pudo comprobarlo. Louis ahora la miraba con más intensidad, serio y fijando su mirada en los ojos de la chica.
-No quiero volver a Londres de nuevo sin decirte que me gustas. Que me ha costado mucho darme cuenta, o asimilarlo, porque quizás estar con Eleanor era lo más cómodo, pero no me hace feliz eso ¿Sabes? Solo soy yo cuando estoy contigo, y tengo miedo de que empecemos algo y todo lo loco que soy contigo perderlo, pero quiero arriesgarme.
Louis se calló un instante para pensar en lo siguiente que quería decir a Aroa y agachó la mirada. Ella aún no se había atrevido a decir nada, probablemente porque estaba en shock. Al mirarla de nuevo a los ojos, vio cómo a la chica le brillaban los ojos.
-Y no sé qué más decirte...
Aroa abrió la boca para decir algo, pero las palabras no le salían. No podía creerse que aquello le estuviera pasando. Era irreal. Antes de que pudiera decir algo, Louis empezó a acercarse a ella. Despacio, poco a poco, cuidadosamente, el joven la cogió de la barbilla y acercó su cara a la suya, hasta que finalmente sus labios coincidieron con los de él. Aroa sintió los labios del chico fríos, pero conforme el beso se prolongaba, los sentía más calientes. Un cosquilleo recorría su cuerpo. Louis notaba cierto calor en la cara. Un beso cálido, deseado.
Quizá por el hecho de que ambos esperaban ese beso desde hacía tanto tiempo, fue perfecto. Para él, aquel contacto había sido el más sincero que recordaba haber tenido con una chica. Para ella, aquello había sido perfecto. Había soñado muchas veces con aquel momento, pero quizá su imaginación no le había permitido reflejar verdaderamente la perfección que había sentido en ese momento.
Al separarse, ambos se quedaron mirando fijamente a los ojos. Ella, mostrándose más tímida, agachó la mirada y se mordió el labio inferior. Él se dio cuenta de lo emocionada que estaba su amiga.
-¿Aroa?
Ella le miró y se tocó el pelo. No sabía qué decirle y sentía que ahora se estaba comportando como una cría. Volvió a morderse el labio inferior.
-Gracias por haber dado el paso, en serio. Yo jamás lo hubiera hecho. Lo hice en su momento y desde entonces me maldigo cada día por haberlo hecho.
-No digas eso, probablemente no estaríamos así si no lo hubieras hecho...
-Puede...
Ambos se quedaron en silencio.
-¿No me vas a decir algo bonito?
Ella sonrió. Parecía por fin que estaba asimilando lo que le estaba pasando.
-No soy muy buena en eso cuando se lo tengo que decir a la persona que verdaderamente me gusta.
-Va... Que ya sabes cómo soy yo, y te puedo asegurar que estas cosas no se las he dicho nunca a ninguna chica...
Ella sonrojó y sonrió. Se sintió afortunada. Era la persona más feliz del mundo. 2014 se estaba portando bien con ella.
-Que desde que os empecé a escuchar me gustasteis los cinco, pero cuando os empecé a conocer por videos y eso me fijé en ti. En las tonterías que hacías y en definitiva lo tonto que eras, y por supuesto en lo mono que me resultabas. A veces pensaba que no podías ser real, que quizá te decían las cosas que tenías que hacer, porque me parecía imposible que un chico pudiera ser tan perfecto, al menos desde mi punto de vista, pero luego vino ese día en que afortunadamente Cocó cogió ese bus y se cruzó con Niall, lo que hizo que te conociera. Me acuerdo perfectamente del primer día que nos vimos, de cómo te acercaste a las Topis, de los dos besos, de tu cara de disgusto por quedar con nosotras, y cómo no del día del velero, cuando me acompañaste a mirar el partido, de mi cara al ver que Eleanor te llamó y le mentiste diciendo que estabas con los de la banda en vez de conmigo... esos días los pasé fatal. Y ni te cuento cuando me dio el pronto de confesarte lo que sentía por ti... Pero luego llegó lo de Zayn, que hizo olvidarme por unos días de ti, hasta que nos empezamos a hacer mejores amigos y empezaste a venir a casa. Entonces te presentabas en casa con esos pipos, tu chaqueta morada, el pelo para arriba... a veces incluso pensaba que lo hacías a posta. Te conocía aún más y es que me parecías aún más perfecto... me enamoré de ti hasta las trancas. Y apareció Harry. Me refugié en él pensando que me olvidaría de ti, pero ni enfadada contigo dejaba de pensar en Louis Tomlinson.
Aroa hizo una pausa.
-Y llega este día...-dijo él.
-Sí. Llega este día y me dices todo esto y me quiero morir porque ni en sueños te idealizaba tanto al confesarte. Y puesto que no me creo que me esté pasando a mi me porto como una niña de trece años con su primer amor...
-Pues menos mal que no se te da bien...
Ella rió.
-Si lo sé vengo con pipo...-bromeó él.
-Bueno, en traje también tienes tu punto.
-Menos mal...
Sonrieron.
-Que guapa eres...
-Ya sabes que de ti opino que eres feo, feo...
-Sí, en tu discurso me lo has dejado bastante claro...
-¿Te he ofendido mucho?
-Muchísimo, pero si me besas quizá pueda perdonarte.
Ella sonrió y le besó.
-Te quiero-concluyó él.

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